Alfonso A.G., el vecino de Tomiño (Pontevedra), acusado de intentar asesinar a su novia, después de rociarla con queroseno y tratar de prenderle fuego, aseguró esta mañana que es inocente, ya que a pesar de reconocer que ambos mantenían una relación “tormentosa y complicada”, insistió en que “jamás traté de matarla”.
En el juicio que comenzó en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, el acusado explicó que “nunca la amenacé ni la golpeé y las relaciones sexuales siempre fueron consentidas”, replicando así a las preguntas de la Fiscalía, quien mantuvo que la víctima decidió abandonar la relación sentimental que mantenía con Alfonso A.G. ante los continuos maltratos físicos y psicológicos y abusos sexuales.
Sin embargo, la mujer, que declaró ante el Tribunal protegida por una mampara para evitar el contacto visual con el acusado, se reiteró en su declaración inicial y tras asegurar que su intento de asesinato “fue el final de una relación marcada por los malos tratos, las amenazas y los abusos sexuales continuos”, hechos que no denunció antes “porque estaba muerta de miedo”.
Explicó que alfonso A.G. acudió al domicilio que ambos compartían en Tomiño, veinticuatro horas después de su ruptura, con intención de matarla, “me llamó con la excusa de que se había dejado el DNI, pero yo estoy convencida de que simplemente quería comprobar si estaba sola”, indicó la mujer, quien relató a continuación como después de romper una ventana, el acusado la golpeó reiteradamente, haciéndole varios cortes en el cuello con un cuchillo y trató de abusar sexualmente de ella, tras lo cual la arrastró hasta el dormitorio y la roció con queroseno con la intención de prenderle fuego.
“De repente lo vi con el bote de queroseno en la mano y pensé que era mi muerte”, reconoció la víctima, que en momento de los hechos estaba embarazada de dos meses, algo que evitaron los agentes de la Guardia Civil que acudieron alertados por un amigo de la mujer al que ésta había pedido auxilio por teléfono.