Arranca, oficialmente, la octava legislatura. Modesto Pose, diputado del PSdeG, toma posesión de su escaño, semanas después a causa de una enfermedad. Y se reorganiza el hemiciclo. El nuevo gobierno ocupa las primeras filas de ambos lados, mientras los que antes se sentaban en esas butacas -y que han sido electos diputados- se pasan a filas posteriores, en buena parte de los casos por el orden alfabético que se ha asignado en los grupos. El hasta hace nada presidente, Emilio Pérez Touriño, se sitúa en la segunda de fila de diputados, como Caride y Carmen Gallego, del PSdeG, o Fernando Blanco; en la penúltima Suárez Canal y Méndez Romeu y en la última Teresa Táboas. Manuel Vázquez, sin embargo, se queda en la primera fila de diputados socialistas, al lado de Xaquín Fernández Leiceaga y Mar Barcón, quizá aproximándose al lugar que le tocará ocupar tras el congreso de este fin de semana, en el que aspira a salir electo -y básicamente nadie duda que será así- secretario general de los socialistas.
Con el hemiciclo reorganizado y los congresos a la vuelta de la esquina, lo inevitable era que este acto se tornase en una sucesión de corrillos. Los populares, que también afrontan un proceso, apenas gastaron esfuerzos en tales lides. Siempre hay una excepción, y en un contexto en el que se acusa al PP lucense de tener poco peso en la comunidad, Xosé Manuel Barreiro y Alberto Núñez Feijóo conversaron tras la sesión de apertura de la legislatura, quién sabe si para estudiar la estrategia a seguir para acabar con esos comentarios. De las filas socialistas, había corrillos a diferentes lados, así como un Manuel Vázquez que hablaba con los suyos y también con buena parte --sino todos-- los ourensanos presentes independientemente del color político.
En el BNG, más de lo mismo. Y lo que en el inicio del pincho post sesión fue un ejemplo de unidad de grupo, más tarde, éste se dispersó. Por un lado, UPG y afines; por otro Carlos Aymerich y análogos. Fueron algunas de las escenas que se dejaron ver tras la sesión de solemne de apertura de esta legislatura, aunque no las únicas. El ex diputado popular y ex presidente del Colegio de Arquitectos de Ourense, José Jaime Vázquez, apareció también en escena, y como es tradición -aquellos que han coincidido en actos con él en su provincia de origen así lo atestiguan- lo hizo cámara fotográfica en mano y recorrió mesas fotografiando a todo el que se le ponía delante.
También hizo el recorrido el presidente gallego, Alberto Núñez Féijóo, al igual que alguno de sus conselleiros. María Seoane, líder de Novas Xeracións, también acudió a este acto, y no sólo como tal, sino como nueva diputada dado que aquellos que se sitúan al frente de las consellerías deben renunciar a su escaño. Como ella misma dijo, ocupa ahora el puesto de parlamentaria más joven del hemiciclo.
La jornada dio más de si. A modo de traspaso de poderes, el ex conselleiro de Medio Rural, Alfredo Suárez Canal, y su sucesor, Samuel Juárez, intercambiaron más de unas palabras antes de la sesión. En esta ocasión, al fin del acto nadie se olvidó del himno -que algunos entonaron con más entusiasmo que otros, véase Xaime Pita, que desde la Tribuna, y ocupando un lugar central, demostró pasión al entonar el poema de Pondal-. Eso sí, a Pilar Rojo, en su discurso, se le escapó un "Galiza/Galicia", no se sabe si como concesión a los nacionalistas o por error, pues ya se sabe que en su primer pleno como presidenta, una equivocación la llevó a denominar 'himno nacional' en alusión al himno gallego.
En este caso, la cuestión dio menos que hablar. El fin de la sesión tenía continuidad con un 'lunch'. El menú: tortilla, croquetas, queso, jamón, empanada, salmón y otros canapés variados. Había vinos, cerveza y refrescos. En materia vitivinícola, una diputada hizo su reivindicación. María del Carmen Acuña (PSdeG), por sus orígenes en la zona, pidió que los vinos sean de Valdeorras.