La Guardia Civil de Tráfico reabrió al tráfico esta madrugada la carretera PO-225, situada en la parroquia pontevedresa de Alba, después de que se mantuviese cortada desde las 8.00 horas de ayer para que los técnicos de Adif pudiesen reforzar la estructura del puente del tren, que quedó gravemente dañado al empotrarse contra él un camión que no respetó las señales de altura máxima.
El vial, que une la N-550 entre Pontevedra y Santiago y la PO-531 entre Pontevedra y Vilagarcía, recobró la normalidad a las 4.30 horas de esta madrugada, quedando abierta de nuevo al paso de todo tipo de vehículos, después de que se retirasen los pilares que soportaban el peso de las vigas que quedaron desplazadas por el impacto del camión y que los operarios de Adif volvieron a colocar en su sitio después de reforzarlas para garantizar su seguridad.
El siniestro, que se produjo sobre las 8.15 horas de la mañana de ayer, se produjo por una imprudencia del conductor del camión, quien ignorando las señales de gálibo que marcan la altura máxima del puente, intentó cruzar el puente quedando encajado debajo de él.
Cuando intentó retirar el camión marcha atrás, éste desplazó una de las vigas que sustentas las vías ferroviarias, causando en un primer momento graves daños en el puente y peligro de derrumbe de parte de la estructura, por lo que la Guardia Civil le denunciará por vía administrativa como responsable de una conducción negligente.
Durante las cuatro horas que estuvo interrumpido el tráfico ferroviario entre Pontevedra y Vilagarcía por este accidente, Renfe puso a disposición de los usuarios autobuses para llevarles respectivamente hasta la siguiente estación de tren disponible.