El magistrado de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra denegó la petición, formulada por el abogado defensor del empresario vasco José Manuel González Lacunza y secundada por otros dos letrados, para que se suspendiese el juicio por el asesinato de los premios Feijóo en diciembre de 2005, solicitada después de que uno de los acusados asegurase saber dónde se encuentra el arma con el que se cometieron los crímenes.
“Yo enterré la pistola en Portugal y estoy dispuesto a ir con la Guardia Civil y señalar donde está”, afirmó el francés Patrice Muñoz, el último de los cuatro acusados en ser interrogado por el Tribunal, justo después de reconocer haber sido el autor del primer disparo que recibió cada una de las víctimas, Ricardo Feijóo y su primo José Ángel, después de que se les reclamase el pago de una deuda de unos cuatro millones de euros por un negocio de narcotráfico.
Tras esta revelación, el abogado defensor de José Manuel González Lacunza, señalado por Muñoz como la persona que efectuó los otros cuatro disparos, dos a cada una de las víctimas, a pesar de que ayer aseguró que jamás estuvo en el lugar del crimen, solicitó la suspensión de la vista oral para que se efectuasen las diligencias oportunas para la recuperación del arma, que en caso de carecer de las huellas de su cliente, podría exculparle de la autoría material de ambas muertes.
A pesar de eso, el magistrado Antonio Berengua denegó esta solicitud alegando que “el hallazgo eventual” del arma homicida “no tendría incidencia sobre los hechos que se están juzgando”, tras lo cual el abogado elevó una protesta formal, al entender que se vulneraban los derechos de su cliente “de no sufrir indefensión y a un proceso con las debidas garantías”.
En cuanto al resto de la declaración del francés Patrice Muñoz, señalado en la sesión de ayer, como el organizador del crimen, éste aseguró que conocía a González Lacunza porque ambos habían organizado meses antes de los asesinatos, el secuestro de un empresario coruñés para reclamarle el pago de una deuda, e insistió en que cuando se enteró que “le íbamos a reclamar 4 millones de euros a un narcotraficante, le dije que no quería participar”.
Patrice Muñoz reconoció que participó en el secuestro de Ricardo Feijóo y su primo “porque no era consciente de mis actos”, ya que señaló que estaba bajo los efectos de una droga llamada escapolamina, aunque eso no le impidió reducir a uno de las víctimas y acompañar al resto de los implicados en el crimen, además de Lacunza, un francés y dos brasileños que no están sentados en el banquillo de los acusados, a la casa de Ricardo y posteriormente al molino de Meaño en donde ejecutaron a los dos primos.