El Ayuntamiento de Ribeira de Piquín (Lugo) celebró un Pleno para decretar dos días de luto oficial por el fallecimiento de Urbana Pin Díaz, de 61 años, y su nieto, Iago Pasarín Pérez, de sólo dos años de edad, en un trágico accidente de circulación que se produjo ayer en la carretera local que comunica Cabaceira con Boel, en ese mismo municipio lucense.
El alcalde de Ribeira de Piquín, el popular Sabino Díaz, reconoció que hay “un sentimiento de consternación” en todo el municipio por las trágicas consecuencias de este accidente, al que sólo sobrevivió la madre, E.P.P, de 34 años, que conducía el vehículo siniestrado.
“Éste es un ayuntamiento pequeño y todos nos conocemos”, recordó el alcalde, quien también aseguró que las dos personas fallecidas pertenecían “a una familia muy apreciada” por los vecinos del municipio.
Además de decretar dos días de luto oficial, el Ayuntamiento también adoptará un acuerdo para trasladar “el pésame y las condolencias” de la Corporación Municipal, en nombre “de todos los vecinos del municipio”, a los familiares de las dos víctimas mortales.
El propio alcalde informó, además, de que los funerales por ambas víctimas, que residían en el núcleo de Cabaceira, se celebrarán mañana en la Iglesia Parroquial de Santalla.
ACCIDENTE
Según las primeras investigaciones, el accidente que le costó la vida al menor y a su abuela se produjo en torno a las nueve de la mañana, cuando el turismo en el que viajaban se salió de la vía y se precipitó al río Eo desde un puente, en la carretera que comunica Cabaceira con Boel.
Nadie se percató del accidente hasta cerca de las cinco de la tarde, hora en la que un particular se puso en contacto con el 112 para avisar de que había un coche volcado en el lecho del río. Como el vehículo estaba parcialmente sumergido en las aguas, sólo la madre del niño pudo salvar la vida, gracias a una bolsa de aire que se formó en el interior del habitáculo.