El
nuevo portavoz nacional del BNG, Guillerme Vázquez, considera “agua pasada” la
falta de acuerdo entre corrientes que impidió que los “irmandiños” de Xosé
Manuel Beiras entrasen en la Executiva en la Asamblea Nacional del fin de
semana. Pese a ello, reconoce que no le parece la mejor fórmula que una de las
“sensibilidades” que integra el Bloque, aunque sea minoritaria, se quede fuera
de la dirección del partido.
En una
entrevista en Radio Líder, Vázquez defenderá al frente del BNG una política de
izquierdas “equilibrada” que compagine el trabajo institucional, presentando
iniciativas a través del Parlamento, y el apoyo a las movilizaciones que
organicen los sectores sociales. Entre
ellos, la prioridad será el sector lácteo, con cuyos agentes sociales se
reunirá en breve para presentarle las alternativas del BNG y apoyarles en sus
movilizaciones.
Entre
los retos inmediatos que tendrá que afrontar la organización sitúa las
elecciones europeas, en las que el BNG trabajará para que Galicia tenga voz en
el Europarlamento. Vázquez está convencido de que si los nacionalistas no están
en la cámara europea “no se hablará de los problemas de Galicia”.
De cara
a esta Legislatura, Vázquez exigirá una reforma estatutaria que suponga
mantener el estatus de Galicia como nacionalidad histórica y equiparla con
estatutos como el catalán o el andaluz. El nacionalista es consciente de que
“no se puede perder el tren” de la reforma tanto para reconocer la nacionalidad
y los derechos de los gallegos como para mejorar la calidad de vida. Recuerda
que en la pasada legislatura se perdió una oportunidad de tener nuevo estatuto
“todo o mundo sabe por que”.