Andrés Otero Lorenzo, el marinero jubilado de 67 años, vecino de Cangas do Morrazo (Pontevedra), acusado de estrangular hasta la muerte a su esposa en enero de 2008, reconoció haber sido el autor de este homicidio, el primero en violencia de género en Galicia el año pasado, y aceptó una condena de seis años de prisión, después de que el Ministerio Fiscal observase en su conducta los atenuantes de “obcecación y arrebato”.
Gracias a este acuerdo con la Fiscalía, que inicialmente solicitaba para él una pena de 14 años de prisión por un delito de homicidio, el acusado ya no fue juzgado en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra, que había reservado sala durante los tres próximos días para un juicio con jurado popular.
Con esta decisión, Andrés Otero reconoce que la muerte de Carmen Fernández, de 61 años edad, se produjo sobre las 8.00 horas del 31 de enero de 2008, después de que ambos reiniciaran una discusión que habían comenzado la noche anterior sobre una supuesta venta de acciones.
La discusión, iniciada en el cuarto de baño de la vivienda conyugal, se volvió cada vez más fuerte, hasta el punto que cuando la mujer intentó dirigirse a la habitación, su marido comenzó a golpearla y empujarla, manteniendo un forcejeo durante el cual ella intentó defenderse con un palo de madera que formaba parte del marco de una puerta.
Tras este episodio, Andrés Otero Lorenzo llevó a su mujer hasta la cocina, en donde cogió un rodillo de madera y empezó a golpearla en la cabeza "hasta que se rompieron o desprendieron los mangos del utensilio", tras lo cual agarró el cable del televisor y rodeó la cabeza de la víctima con él para arrastrarla de nuevo hasta el baño, en donde la estranguló usando sus propias manos y la escobilla del inodoro.