Los cambios en la administración periférica que ha implantado el Gobierno gallego van más allá de las delegaciones provinciales. Ahora, las delegaciones del exterior (Buenos Aires, en Argentina; y Montevideo, en Uruguay) será sometidas también a una nueva concepción, que afecta a su ubicación. Según el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, éstas serán trasladadas a los centros gallegos, hecho que permitirá "aforrar o 50%" en el gasto total.
En el caso de Buenos Aires, el coste de mantener una delegación ascendía a 860.000 euros al año, entre los que se incluyen 45.000 euros mensuales que afrontaban para abonar el alquiler de las instalaciones. La decisión adoptada ahora supone "rescindir o contrato de aluguer desa sede", que será trasladada a algún centro gallego que no concretó.
Parte del ahorro derivado de estos cambios, que aplican también apelando a la austeridad, irá destinado a mejorar la atención directa a los gallegos del exterior, mediante programas sociales que los beneficien. Además, la Xunta se plantea negociar con el Ministerio Español de Asuntos Exteriores y Cooperación que las delegaciones de la Xunta en el exterior gocen de beneficios fiscales de otro tipo para reducir aún más los costes.
Según la Xunta, el objetivo que persiguen es el de racionalizar la gestión integral de las delegaciones gallegas en el exterior, reducir sus costes e incrementar su seguridad jurídica, mejorar su eficiencia y no reducir la prestación de servicios a las colectividades gallegas.
En la actualidad, Galicia dispone de dos delegaciones gallegas en el exterior. La de Buenos Aires fue creada en julio de 2007 y la de Montevideo un año después, en octubre de 2008. Las funciones son atender a los gallegos del exterior, fomentar el idioma y la cultura gallega, las relaciones económicas, la cooperación al desarrollo y al registro público.