Los representantes de las tres centrales sindicales del metal (CIG, CCOO y UGT) se han desmarcado de los ataques registrados en un cajero automático y en una casa de un empresario en Vigo, así como de la quema de un concesionario en el municipio pontevedrés de Nigrán. Así lo indicó el portavoz de CIG del Metal, Antolín Alcántara, durante la asamblea informativa celebrada en la undécima jornada de huelga del sector metalúrgico de la provincia de Pontevedra.
Ante los medios, el sindicalista dijo que los sindicatos "no sabemos nada" sobre esos ataques y que, por tanto, "no tenemos nada qué decir". Alcántara informó a los huelguistas de esos ataques perpetrados tanto en Nigrán como en Vigo y aclaró que cuando los sindicatos llevan a cabo alguna medida de presión siempre "damos la cara". Tanto UGT como CCOO condenaron esos actos violentos a través de sus portavoces sindicales, Diego Atanes y Ramón Sarmiento.
Por su parte, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, que se desplazó a la carretera provincial de Madrid en donde está ubicado el cajero automático de Caixa Galicia, pidió que se separe el conflicto laboral del metal de los actos violentos a manos de "grupos radicalizados" de fuera de Vigo.
Caballero mostró su enérgica repulsa no sólo del ataque sufrido en el cajero de Caixa Galicia, sino también del lanzamiento de un artefacto incendiario sobre la vivienda de un empresario en la parroquia viguesa de Beade y de la quema de un concesionario en la parroquia de Priegue, en Nigrán. Para el alcalde, detrás de estos ataques están grupos "minoritarios" radicales que viven fuera de la ciudad viguesa que los desvinculó de los trabajadores del metal.
No obstante, reconoció que en algunas jornadas de huelga del metal están participando grupos minoritarios radicales que no tienen nada que ver con el conflicto y las reivindicaciones laborales, en concreto, habló de dos docenas de personas radicales. El alcalde vigués se mostró convencido de que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado darán con los culpables y estos serán detenidos y puestos a disposición de la autoridad judicial. El Cuerpo Nacional de la Policía y la Guardia Civil investigan la autoría de estos hechos, informaron a Efe fuentes de los dos cuerpos.
CAJERO AUTOMÁTICO
En el caso del cajero automático el artefacto explosivo causó cuantiosos daños materiales sobre las 2,15 horas de esta madrugada. Testigos presenciales vieron como dos jóvenes a cara descubierta colocaban una bolsa en el teclado del cajero y luego salieron corriendo.
En cuando al lanzamiento de un artefacto incendiario se produjo sobre las 8:45 horas contra la vivienda de un empresario de Instalectra -afectada por el convenio del metal- y apenas provocó daños materiales. Sobre el concesionario de Nigrán, sobre la medianoche se quemaron seis coches de un establecimiento de la marca Renault, pero sólo dos quedaron calcinados.
Otro artefacto incendiario ha impactado contra la vivienda del
presidente de la Asociación de Empresas de Electricidad y Telecomunicaciones
de la Provincia de Pontevedra, José Alonso, según informaron fuentes
policiales. Según las mismas fuentes, el impacto del artefacto no ha
causado daños personales y sólo se registraron pequeños desperfectos en
la fachada de la vivienda.
El suceso ocurrió sobre las nueve menos
cuarto en la calle Lagoa, en la parroquia viguesa de Beade.
Los hechos están siendo investigados por efectivos de los Tedax y de la
policía científica, dijeron las mismas fuentes.
Alonso denunció los daños
psíquicos provocados a su familia tras el ataque con artefactos
incendiarios cometido contra su vivienda. Así, manifestó que a pesar de “estar
bastante bien” su mujer se encuentra “llorando y preocupada” por los hechos y
reconoció que le resulta “complicado” explicar a su hijo de 10 años como “unos
impresentables e insensatos” quieren incendiar tu vivienda.
Alonso señaló que “afortunadamente” no pasó nada porque los artefactos no
golpearon un cristal y entraron en el interior de la vivienda y explicó que solo
afectaron a la pared exterior, ahumando la fachada y quemando varias baldosas de
la acera.
Asimismo, destacó que la justicia y la sociedad deben “castigar como se
merecen” a estas personas “para las que no hay descalificativos” y consideró que
la vida privada, independientemente de los cargos que cada persona desempeña en
organizaciones o en empresas, “hay que respetarla”.