Cientos de trabajadores del sector metalúrgico de la provincia de Pontevedra se
agolpan en estos momentos en los astilleros tanto de Beiramar como de Guixar
para comenzar una protesta por las calles del centro de Vigo. Así lo
informaron fuentes sindicales que recordaron que el ciclo de
movilizaciones por los concesionarios de vehículos remató ayer y hoy vuelven a
las calles como en jornadas pasadas.
Está previsto que tras la asamblea
informativa en los astilleros, la multitud emprenda su marcha por distintos
viales de Vigo con sus correspondientes cortes de tráfico a su paso.
Hoy se
cumple la doceava jornada de huelga parcial del metal. Los astilleros sólo
pararán cuatro horas su actividad, en concreto de 9 a 13 horas, mientras que las
empresas relacionadas con la instalación y reparación eléctrica afectadas por el
convenio, así como negocios de fontanería, saneamiento, calefacción general y
gases licuados seguirán con huelga total.
Ese cambio de estrategia se debe a
que los sindicatos no quieren que los trabajadores pierdan más dinero por cada
jornada de huelga que, tal y como están las negociaciones del convenio
colectivo, no se sabe cuándo podrá terminar.
Precisamente, sindicatos y
patronal están más alejados que nunca después de que los empresarios decidieran
no acudir a la mesa de negociación propiciada por la delegación territorial de
la Xunta en Vigo. Ante el enquistamiento de las partes, la conselleira de
Traballo, Beatriz Mato, ha convocado por separado reuniones en Santiago con los
sindicatos, durante la tarde de hoy, y con la patronal, el viernes por la
mañana.
Los primeros en reunirse con Mato serán los dirigentes de UGT a las
17:00 horas de hoy, después a las 18:00 horas le seguirán los de CIG y ya a las
19:00 horas los de CCOO.
Ya el viernes le tocará el turno a la patronal a
partir de las 10:00 horas. A esta reunión está previsto que acudan
representantes de las cinco asociaciones de empresario del sector (Asime, Atra,
Foncalor, Instaelectra y Feca).
Se trata de buscar y analizar posibles
salidas a un conflicto que se prolonga ya desde hace más de tres meses.
El
convenio colectivo del metal afecta a unos 27.000 trabajadores en la provincia
de Pontevedra.