Desde la llegada del nuevo gobierno las facturas correspondientes a trabajos encargados por el ejecutivo anterior desaparecen por arte de birle birloque. No se sabe si se debe a una mano negra, o a una instrucción directa de algún poncio que quiere ahorrarse la pasta aunque ello suponga poner en peligro la continuidad de unas cuantas empresas. Convenios tramitados que han pasado la criba de la intervención y la asesoría jurídica también se esfuman. ¿Quién está detrás de estas desapariciones? ¿Merlín acaso? Pues sepan los autores que muchos trabajadores no cobran sus nóminas porque en la Xunta se dedican a poner pegas a todo lo anterior, en lugar de a buscar soluciones.