La central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) cerrará el 1 de abril de
2013, han informado a Efe fuentes socialistas. El Gobierno ha tomado esta
decisión tan sólo tres días antes de que expire el permiso de explotación actual
(5 de julio) y dos años antes de que Garoña cumpla su vida de diseño (en el año
2011).
Esta decisión no responde a los intereses de ninguna de las partes
implicadas, ya que los ecologistas habían solicitado el cierre inmediato de la
central y la empresa propietaria, Nuclenor, y sus trabajadores había pedido la
renovación del permiso de explotación por otros diez años, hasta 2019.
El
propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha señalado que la decisión sobre el futuro de la central es "razonada, razonable y
equilibrada" pero, ha admitido, que "será criticada desde un lado y desde el
otro".
El anuncio oficial, no obstante, lo hará esta tarde, a las 18:00
horas, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, que comparecerá ante los
medios de comunicación junto al titular de Trabajo, Celestino Corbacho.
Los
ecologistas, por su parte, ya han anunciado que recurrirán cualquier decisión
que no sea la del cierre inmediato de la central.
Asimismo, la Asociación de
Municipios en Áreas de Centrales Nucleares (AMAC) también llevará a los
tribunales el anuncio del Ejecutivo y pedirá el resarcimiento del perjuicio
económico causado.
El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitió un informe el
pasado 5 de junio en el que se mostraba favorable a una renovación "con
condiciones" del permiso de explotación de la central de Garoña por diez años
más.
En un informe posterior aprobado por el pleno de este organismo, el 24
de junio, exigía a la instalación una serie de reformas que tenía que acometer
en tres escenarios: una renovación de la operatividad de la planta por dos años
más; otra por cuatro años más; y otra por seis.
Las recomendaciones del CSN
exigían a Nuclenor, participada al 50 por ciento por Endesa e Iberdrola, que
introduzca modificaciones de diseño para reforzar la seguridad y cumplir la
normativa más moderna.
La planta de Garoña, la más antigua de España, está en
funcionamiento desde 1970 y tiene autorización para funcionar hasta el próximo
sábado 5 de julio. Esta planta emplea a 350 trabajadores de Nuclenor y a
otros 450 de empresas contratistas, además de los empleos indirectos que genera,
según datos del comité de empresa.