La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, anunció que el
"compromiso" del Gobierno con los trabajadores de Garoña se plasmará en un plan
industrial que estará listo en tres meses y que se desarrollará entre 2010 y
2013, año del cierre "definitivo e irreversible" de la planta nuclear.
El
plan de dinamización social y de empleo para el área de Garoña, en Burgos, será
consensuado "con todas las administraciones y agentes sociales y económicos", lo
que permitirá que cuando cierre la planta se haya "abierto una gran ventana
hacia un futuro sin incertidumbre, seguro, próspero y sostenible" para todos los
ciudadanos de la zona de influencia.
Además, durante la rueda de prensa
posterior al Consejo de Ministros, Fernández de la Vega añadió que el Gobierno
se pondrá "inmediatamente a trabajar" en la reindustrialización de la zona y
para ello el Ministerio de Industria abrirá en octubre las bases de una
convocatoria específica de ayudas, que se repetirá cada año hasta 2013, con un
importe total de 100 millones de euros.
La vicepresidenta mostró su confianza
en que el Ejecutivo podrá conseguir fondos de la Unión Europea para costear un
plan como éste, que es "muy ambicioso" y responde a necesidades reales, algo
para lo que están pensadas estas ayudas comunitarias, dijo.
Insistió también
en que el cierre de la planta el 6 de julio de 2013 es una decisión "meditada"
que "los ciudadanos van a entender" porque además de cumplir el programa
electoral, que establece que las centrales nucleares se cerrarán al finalizar la
vida útil (40 años), hace una apuesta "coherente" por las energías
renovables.
Ante la posibilidad de que un cambio de Gobierno pudiera decidir
la continuidad de la planta, respondió que no es "imaginable" que "alguien"
pueda revocar esta decisión, algo que desde el punto de vista jurídico cree que
no sería posible, y además sería "irresponsable" y poco "razonable".
Acto
seguido ironizó con que al líder de la oposición, Mariano Rajoy, "no le gusta
nada lo que hace el Gobierno" y recordó que "un gobierno del PP cerró la central
de Zorita y entonces era bueno" y hoy "un gobierno socialista cierra Garoña y es
muy malo".
Sobre la fecha de cese de la actividad de la central burgalesa,
Fernández de la Vega explicó que el plazo de cuatro años permite que esté
avanzada la gestión de los residuos radiactivos y tener ajustado un plan de
dinamización económica en la zona.
El plan de reindustrialización garantiza
el empleo a "todos y cada uno" de los trabajadores de la central,
aseguró. Dicho plan estará elaborado en un plazo de tres meses con un grupo
de trabajo interministerial coordinado por la presidencia del Gobierno y se
desarrollará entre 2010 y 2013.
Para diseñar dicho plan el Ejecutivo
constituirá el Consejo para la Dinamización Económica y del Empleo de Garoña,
integrado por todas las administraciones implicadas y los agentes económicos y
sociales.
Tendrá cinco ejes fundamentales: apoyar financieramente el
desarrollo de proyectos empresariales; mejorar las infraestructuras; impulsar la
recuperación del patrimonio natural y cultural promoviendo también el turismo;
fortalecer el capital humano, de cohesión y desarrollo social; y fomentar la
investigación, el desarrollo y la innovación.
Durante la aplicación del plan
el Gobierno evaluará el cumplimiento de los objetivos y si lo considera
necesario, podría ampliarlo a una segunda fase, que "en ningún caso" irá más
allá de la fecha de clausura de la planta nuclear.
Mañana, el Boletín Oficial
del Estado publicará la orden ministerial aprobada y en la que se establece
el cierre definitivo de Garoña y "no la renovación del permiso de explotación",
informó Fernández de la Vega.