El primer ministro británico, Gordon Brown, ha asegurado que el G8 "no ha muerto ni morirá nunca", aunque ha precisado que los desafíos globales actuales "necesitan algo más que el consenso de las ocho economías más ricas".
"Debemos reunir entorno a una misma mesa a un mayor número de países. Los temas que se discuten y que abarcan desde la recuperación de la economía al cambio climático (...) necesitan una gran implicación. ¿Cómo se puede dejar fuera a economías emergentes como India, Brasil, Suráfrica y China?", agrega en una entrevista publicada hoy por el diario italiano "Corriere della Sera".
"El G8 continuará su trabajo con otros países pero creo que en el futuro el G20 adquirirá un mayor papel. Es la sede oportuna para controlar la agenda global sobre economía, inversiones (...) y sobre todos los problemas que comparten los países desarrollados y aquellos en vías de desarrollo", explica Brown.
El primer ministro británico subraya además que "la lección" que el mundo ha aprendido de la crisis económica actual es "que sin un sentido de la responsabilidad claro y compartido las finanzas pueden ser gobernadas en contra de los intereses públicos".
"Creo que existe un acuerdo creciente sobre el hecho de que los mercados funcionan mejor cuando existe una dimensión moral, que se manifiesta en reglas", añade el mandatario inglés.
En esta línea, Brown considera que es necesario "definir mejor los poderes de vigilancia, el papel del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de los organismos nacidos en los tiempos de la 'local competition' y no de la 'global competition'".
Brown se refiere también al "hambre en el mundo" al recalcar que se trata de "una prioridad" y manifiesta: "la recesión no es una excusa válida para reducir nuestro compromiso moral. Al contrario, con la recesión nuestro deber es el de ayudar a los pobres, incluso en mayor medida".
Por otro lado, el primer ministro británico dice que en la actual situación económica pueden distinguirse "buenas y malas noticias". Las buenas, según Brown, son que "tras el G20 de abril en Londres, los bancos han comenzado a darse cuenta de que es necesario cambiar el ritmo; las instituciones financieras se han encauzado y el mercado premia las buenas prácticas en los negocios".
Las malas, en cambio, son "un retorno al proteccionismo, que es un obstáculo para la economía mundial y la peligrosa volatilidad del precio del petróleo y de las materias primas", entre otros.
Brown afirma que la cumbre del G8 que comienza hoy en la localidad italiana de L'Aquila es una "segunda llamada, para confrontar los progresos que se han cumplido en todos los ángulos del planeta desde que decidimos crear un sistema de supervisión capaz de controlar los mercados e intervenir".