El presidente chino, Hu Jintao, llegó hoy a Pekín para hacer frente a la crisis en la región noroccidental de Xinjiang, donde enfrentamientos entre la minoría uigur y los chinos de la etnia han causado al menos 156 muertos.
El avión presidencial aterrizó en el aeropuerto de Pekín procedente de Roma, tras la abrupta interrupción de la gira del presidente chino por Italia y Portugal, informó la agencia oficial Xinhua.
Ante la ausencia de Hu, el consejero de Estado chino Dai Bingguo será el encargado de representar a China en la cumbre del G8 que se inicia hoy en la ciudad italiana de L'Aquila, añadió la fuente.
La visita a Portugal no queda anulada sino postergada, y la nueva fecha del viaje de Hu "será fijada por las partes china y portuguesa más adelante".
Ni Hu ni ninguno de los otros ocho miembros del Comité Permanente del Politburó del Partido Comunista de China (PCCh), el órgano de más poder en el país asiático, se han pronunciado hasta ahora públicamente sobre el conflicto étnico en Urumqi.
Las cifras oficiales se mantienen en 156 muertos, más de mil heridos y 1.434 detenidos, aunque habitantes de Urumqi aseguran que el número real es "mucho mayor".
China culpa a organizaciones del exilio uigur de estar detrás de los enfrentamientos, iniciados el pasado domingo tras una manifestación pacífica en la que estudiantes de esa etnia musulmana pedían justicia por un ataque contra uigures ocurrido una semana antes.