El ex director general del Fondo Monetario Internacional (FMI) y ex ministro de Economía el Gobierno popular de José María Aznar, Rodrígo Rato, reivindicó un mapa financiero "más transparente y más pequeño", sugiriendo así la necesidad de caminar hacia un proceso de concentración de entidades de crédito, como los que se están produciendo en algunos puntos de España.
En una conferencia que ofreció en Santiago de Compostela, organizada por la Fundación Ágora de Galicia -fue presentado por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo- Rato incidió en que España y el mundo debe afrontar una "nueva realidad" que dará lugar a un "sistema financiero del que hemos conocido", que en su opinión ha de cambiar para alcanzar la "estabilidad" financiera. Reivindica, además, la transparencia, alegando que "la gente tiene que saber dónde se está metiendo".
Esto implica, aseveró, una vigilancia por parte de las autoridades públicas, pero también conlleva que el sistema financiero que se diseñe sea "menos policíclico", lo que implica que en los momentos de mayor expansión económica "el sistema financiero frene un poco", y en los de "recesión económica no frene tanto". Este es, en definitiva, el papel que Rodrigo Rato opina que han de jugar los bancos y cajas, aunque admite que se trata de un objetivo difícil que hay que afrontar.
Tras hacer un repaso de la evolución de la crisis económica internacional, el ex director general del FMI admitió que "lo que ha sucedido era necesario", porque en su opinión, lo que están atravesando las economías "no es una crisis, sino una transformación de la globalización", derivada, eso sí, de los "abusos del sistema financiero".
En esta nueva etapa que se ha de afrontar, Rato hace una llamada a la sociedad, porque defiende la tesis de que "los cambios económicos están precedidos de cambios en las ideas" y este asunto, en su opinión, no ha de quedar zanjado "sólo en el debate político". "Las sociedades no cambian si no cambian las ideas", advirtió, al tiempo que hizo suyas las palabras del jefe de gabinete de Obama, que en su momento dijo que "nunca se debe desaprovechar una crisis".
En el momento actual, destacó el papel que pueden adoptar los países emergentes, de los que "a corto plazo dependerá el crecimiento" económico y que, por ello, ya "se ha sustituido el G-8 por el G-20, pues "todos somos países emergentes" en la situación actual. Para la agenda de futuro, aboga por establecer una "coordinación de los tipos de cambio de las monedas más importantes", pues según su criterio es algo "esencial para retomar la senda de la estabilidad económica" y evitar así las "burbujas" que son, apunta, la que ahora llevan a las situaciones de crisis.
DEUDA
Rato señaló que el esfuerzo realizado por bancos centrales y por los Estados ha llevado a unos "niveles de deuda pública muy importantes", hecho que marcará los próximos años y que llevará a España a una "nueva realidad", en la que "volveremos a los niveles de deuda pública de hace 15 años". Asegura que "inyectar liquidez" y "bajar los tipos" eran "imprescindibles", pues de otro modo considera que "no podría haberse controlado la falta de confianza".
En todo caso, opina que ahora se debe hablar ya de las "consecuencias" que tienen este tipo de decisiones.
Entre esas "consecuencias" está el hecho de que en tres años, la deuda en relación al PIB de muchos países industrializados aumentará en "20 o 30 puntos", lo que es un cambio muy elevado. "No es el momento de restar impulsos fiscales", afirmó en su conferencia, aunque sí considera necesario "empezar a pensar cuáles serán las medidas de corrección del gasto que se pueden introducir", dado que la sociedad también reclamará "fondos para medio ambiente, envejecimiento...", y es "difícil" atender estas demandas cuando se incurre en deuda pública.