Representantes de la empresa privada de El Paraíso, en el oriente de Honduras, pidieron a la esposa del depuesto presidente Manuel Zelaya que abandone esta ciudad, fronteriza con Nicaragua, por la situación que están viviendo derivada del derrocamiento de su marido.
La petición fue planteada a Xiomara Castro en una reunión en la Casa de la Cultura de la ciudad de El Paraíso, moderada por el alcalde, Ovidio Segura, y en la que participó el cura párroco, Ferdinando Castriotti, quien le dijo a ella que también son importantes los derechos humanos de los habitantes de esta zona.
Los empresarios plantearon a la esposa de Zelaya que "por favor comprenda" la situación que vive El Paraíso, con un toque de queda que ya lleva casi una semana, impuesto por el Gobierno de Roberto Micheletti ante la presencia de seguidores del depuesto presidente, que esperan su ingreso desde Nicaragua.
Además, le dijeron que ellos mismos, incluido el cura párroco, pueden acompañarla hasta el paso fronterizo de Las Manos para que pueda verse con su esposo, aunque "solamente su familia".
Castro dijo que las personas que la acompañan son unas 60 e insistió en que teme que su vida y la de ellas corra peligro. Xiomara Castro salió de un modesto hotel resguardada de varios seguidores del presidente depuesto que exigen su restitución, tras ser derrocado el 28 de junio pasado, y se trasladó en un vehículo hasta la Casa de la Cultura, acompañada, además, por el alcalde.
Los accesos al hotel donde se aloja Castro están acordonados por militares, aunque a la Casa de la Cultura también la acompañó personal de la Policía. Hay presencia policial y militar, además, frente a la Casa de la Cultura de El Paraíso, donde también permanece una treintena de curiosos y algunos elementos que le brindan protección a Castro.
En un momento de la conversación, Xiomara Castro lloró y dijo que podía entender la posición de los empresarios, entre ellos el ex ministro de Agricultura Mario Nufio, pero no de un representante de la iglesia, en alusión a Castriotti.