Venezuela planteó a los pueblos y Gobiernos de la región que todavía hay
"tiempo de detener la locura guerrerista de la elite que gobierna Colombia" y
evitar que su "política belicista" convierta a Suramérica "en un área de
violencia".
La posición quedó plasmada en un comunicado del Ministerio de
Relaciones Exteriores, en el que también se advierte que Venezuela "responderá
con medidas firmes cada agresión del Gobierno colombiano".
La nota explica
que en el fondo de esta crisis está el deseo de Bogotá de justificar la "entrega
en comodato" de su territorio a Estados Unidos con la excusa de que Venezuela
representa una amenaza.
Venezuela decidió el martes "congelar" las relaciones
con Colombia, al tildar de "irresponsables" acusaciones de Bogotá sobre el
supuesto desvío de armas que Venezuela compró a Suecia en 1988 y que acabaron en
poder de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC),
según las autoridades colombianas.
"El Gobierno colombiano, rehuyendo a sus
propias responsabilidades, quiere justificar la instalación en su territorio de
hasta cinco bases militares de la principal potencia bélica mundial, alegando
que tres lanzacohetes supuestamente propiedad del ejército venezolano habrían
llegado a manos de un grupo irregular", dice el comunicado.
Bogotá y
Washington negocian un acuerdo para que EE.UU. use bases militares colombianas,
tras la no renovación del contrato que tenía para operar la de Manta
(Ecuador).
"Como de costumbre, el Gobierno colombiano no explica cómo
circulan en su territorio miles de armas en manos de grupos irregulares, sino
que exige cínicamente al de Venezuela explicar el origen de tres de ellas",
añade la cancillería.
"¿Por qué no exigirle a los Estados Unidos o a Israel,
ofrecer explicaciones de cómo miles de armas fabricadas en esos países están en
manos de los ejércitos guerrilleros dentro de Colombia?", pregunta el
comunicado.
A continuación contesta que "según el libreto ya bien trillado
por la elite colombiana, los sesenta años de guerra interna no son
responsabilidad de Colombia sino de sus países vecinos, con una particular
preferencia por aquellos donde hoy gobiernan fuerzas de izquierda".
La nota
recoge la "indignación" de Caracas por esa política, que califica de "hipócrita
y grosera", y advierte que el actual Gobierno colombiano "se ha constituido en
un peligro latente para la región entera". Igualmente, manifiesta que con
estas maniobras Bogotá ha "aniquilado los esfuerzos emprendidos por construir
una relación binacional para beneficio de ambos pueblos, poniendo claramente en
peligro la paz y la estabilidad de la región".
Por otra parte, el Ministerio
de Comunicación informó sobre la conversación telefónica que el miércoles
mantuvieron los presidentes de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y de
Venezuela, Hugo Chávez.
La nota precisó que Chávez habló con Lula sobre "el
peligro y la amenaza que representa el intento de colocar bases militares
estadounidenses en Colombia, y explicó las medidas que nuestro Gobierno se ha
visto obligado a tomar para garantizar la paz y la estabilidad en la
región".
Mientras, el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso
Amorim, anunció ayer que su país está dispuesto a trabajar para "recomponer" la
confianza entre Venezuela y Colombia, tras considerar positivo que el Gobierno
de Álvaro Uribe "diga transparentemente de qué se trata" el acuerdo militar que
negocia con EE.UU.