El rey Mohamed VI de Marruecos dio un nuevo paso en el proceso de
descentralización de su país, que deberá comenzar por el Sahara Occidental, con
la orden de creación de una comisión que siente las bases de la llamada
"regionalización". En el discurso que ofreció con motivo del décimo
aniversario de su coronación, el monarca insistió en su plan de "regionalización
avanzada", cuyo modelo, dijo, deberían ser las provincias del Sur (Sahara
Occidental).
El pasado 6 de noviembre, en otra alocución con motivo del 33
aniversario de la Marcha Verde, el monarca ya adelantó la puesta en marcha del
plan, aunque hoy conminó a la creación de una "comisión consultiva" que comience
sus trabajos "lo antes posible".
Los trabajos de ese grupo multidisciplinar
deberán dar como resultado "dentro de unos meses, una concepción general de lo
que podría ser el modelo marroquí de regionalización avanzada", dijo.
Esta
regionalización es considerada por analistas y observadores como un primer paso
hacia la puesta en práctica de la iniciativa de autonomía para el Sahara
Occidental, que Marruecos ve como única solución al conflicto y que es rechazada
por el independentista Frente Polisario y por Argelia.
Mohamed VI se desplazó
a Tánger para conmemorar sus diez años de reinado con una celebración en la
que recibió, en el tradicional besamanos y vestido con la chilaba ceremonial, a
las altas autoridades del país y a algunos invitados extranjeros.
En el acto, celebrado en el Palacio Marshan de la principal ciudad del norte de
Marruecos, el rey estuvo flanqueado por el príncipe heredero, Mulay Hasán,
además de por su hermano, Mulay Rachid, el presidente de Guinea Ecuatorial,
Teodoro Obiang, y el rey de Bahrein, Hamad Ben Aisa Al Jalifa.
En su
discurso, que duró unos 20 minutos y fue grabado ayer, Mohamed VI hizo un amplio
repaso de los logros alcanzados durante la década de su reinado y enumeró los
principales retos que afronta el país en el futuro. "Marruecos ha franqueado,
en materia de construcción democrática y de desarrollo, etapas principales que
marcan un punto de inflexión importante en la historia del Reino",
expresó.
Sin embargo, también reconoció que es necesaria "una mayor celeridad
en la realización de los trabajos dedicados al desarrollo", y, para ello, instó
a "reforzar estos trabajos con nuevas reformas y asegurar su gestión según las
reglas del buen gobierno". "El desarrollo humano (...) establece una
correlación entre el alza de la tasa de crecimiento económico y la repartición
equitativa de los frutos de este crecimiento, y hace de la cohesión social su
fin último", señaló en el discurso.
También hizo alusión al papel de la
monarquía en el Marruecos actual, que pretende "erigirse en monarquía ciudadana,
vinculada a consolidar el estado de derecho y las instituciones, y a reforzar la
democracia participativa".
Mohamed VI, para quien Marruecos ha esquivado
relativamente la crisis económica mundial, recomendó también acometer reformas
en profundidad en algunos de los campos en los que el país necesita mejoras más
urgentes, como la justicia, la educación o el buen gobierno. "La reforma
juiciosa del sistema de educación y de formación es la vía esencial para
afrontar los desafíos del desarrollo, luego hay que reconocer que no se trata de
una simple reforma sectorial, sino de un combate", opinó el monarca, para quien
"tampoco hay buen gobierno sin una reforma profunda de la justicia".
El rey
reafirmó su mensaje en favor de un islam "moderado y tolerante", que ha
procurado reforzar con dos reformas a lo largo de su reinado, que actúe contra
"los riesgos del extremismo y el ostracismo".
En cuanto a su política
exterior, Mohamed VI destacó su voluntad de normalizar las relaciones con
Argelia, pese a que consideró que esta relación está "marcada principalmente por
la obstinación de las autoridades argelinas en el mantenimiento del cierre
unilateral de las fronteras terrestres" desde 1994.
Asimismo, se comprometió
a apoyar las "gestiones constructivas" de la ONU respecto al conflicto del
Sahara Occidental. Los festejos por la Fiesta del Trono continuarán mañana en
Tetuán con la ceremonia de la "bey'a", en la que habitualmente el rey sale a
lomos de un caballo negro bajo un parasol para saludar a sus súbditos.