La crisis económica que sufre Cataluña se ha hecho notar este año en la
tradicional ofrenda al monumento a Rafael Casanova, en Barcelona, al
transformarse los habituales abucheos de independentistas radicales a las
delegaciones de los partidos en gritos de trabajadores afectados por los
despidos.
Antes de las nueve de la mañana han empezado a desfilar las
primeras delegaciones, empezando por la del PP de Cataluña, y ya a esa hora se
encontraba apostado en los aledaños del monumento un centenar de trabajadores de
Nissan y Roca afectados por los recortes de personal, que superaban de mucho, en
número y en ganas de gritar, a los independentistas y a otros sectores
reivindicativos, como los antitaurinos.
La delegación de los miembros del
Govern, encabezada por el presidente de la Generalitat, José Montilla, citada a
las nueve de la mañana para realizar su ofrenda y escuchar el himno de Cataluña,
Els Segadors, en esta ocasión no ha tenido que oír tantos gritos de "botiflers"
(traidores) como otros años, pero en cambio sí ha visto cómo arreciaban las
protestas de los trabajadores despedidos.
"Montilla, escucha, la Nissan está
en lucha", "Esto nos pasa porque Montilla pasa", "Esto nos pasa por un
presidente facha" o "Menos EREs y más trabajo" eran algunas de las consignas más
repetidas por los trabajadores situados tras las vallas que protegían el espacio
alrededor del monumento a Rafael Casanova.
Además de proferir eslóganes a
través de megáfonos y hacer sonar sus silbatos, los trabajadores exhibían
pancartas de protesta por los despidos de Nissan y de Roca; en una de ellas se
leía: "No a la violencia empresarial de Roca. No a 713 despidos".
En medio de
la ronda de ofrendas de entidades y partidos, en las que sólo se podían oír
gritos independentistas cuando los obreros se tomaban un pequeño respiro, una
veintena de miembros de la Asamblea de Parados han saltado la valla, han roto el
cordón policial ante la tolerancia de los Mossos d'Esquadra encargados de
custodiarla y se han situado frente a los trabajadores que protestaban, al grito
de "¡Nissan, Roca, solidaridad!" y luciendo una pancarta: "420 euros son
insuficientes. Por un trabajo digno. Asamblea de Parados".
Los despedidos de
Nissan y Roca les han respondido con consignas como "Obreros unidos jamás serán
vencidos", alternando con otros gritos dirigidos a los políticos que unos metros
más allá esperaban su turno para realizar su ofrenda: "Esos de ahí enfrente no
tienen expediente".