Para muchos estadounidenses el 11 de septiembre comienza a ser ya "un día más",
pero familiares de las víctimas y supervivientes de los atentados que tuvieron
lugar hace hoy ocho años lamentan la tendencia colectiva a olvidar. "La gente
quiere olvidar pero nosotros no queremos que olviden porque estamos enfermos",
dijo a Efe Gary White, un sargento de policía de 54 años al que los atentados
dejaron graves secuelas.
White perdió el 40 por ciento de su capacidad
pulmonar, tuvo que ser sometido a cirugía de la garganta y la nariz y sufrió dos
derrames cerebrales tras trabajar durante siete meses en los escombros de la
Zona Cero en Nueva York.
Ahora dirige la organización "9-11 Police Aid
Foundation", que ayuda a los policías enfermos a raíz de la tragedia, y se queja
de la escasa atención que los funcionarios públicos prestan a sus cartas
solicitando fondos. "La ayuda del Gobierno es terrible", lamenta el ex
policía.
Similar desencanto comparte Fabricio Vivona, otro policía de 43 años
de Nueva Jersey, quien se declara "apenado" por el hecho de que tanta gente esté
dispuesta a pasar página.
"Ensalzamos a músicos y estrellas de cine, pero no
estamos dispuestos a recordar verdaderamente a aquellos que entregaron su vida
para ayudar a los demás", dijo a EFE Vivona. "Esa es la principal queja de
las familias, que todo se está olvidando", declaró el policía, quien subrayó,
además, que "nadie está hablando" de las más de 800 personas que han fallecido
por enfermedades relacionadas con el 11-S.
Sociólogos e historiadores
insisten en que el menor interés mediático y de la opinión pública en el
aniversario forma parte de un ciclo habitual en estas situaciones, en las que la
intensidad va cayendo a medida que transcurren los años.
"Esto es un fenómeno
muy normal", dijo a Efe Arnold Korotkin, un sociólogo de Nueva Jersey que se
mantiene en contacto con muchos de los afectados por los ataques del 11 de
septiembre de 2001 contra Washington y Nueva York. Korotkin cree que, al
igual que con otros grandes acontecimientos históricos, la celebración del 11-S
alcanzará mayor relevancia cuando se cumplan hitos como el décimo
aniversario.
Algunos de los afectados dicen preferir, de todos modos, que la
conmemoración tenga una menor visibilidad pública y opinan que la propuesta de
la Casa Blanca de convertir el 11-S en un día de servicio público es una buena
forma de honrar a los que ya no están.
"Invito a todos los estadounidenses a
prestar servicio público y honrar las vidas que perdimos, los héroes que
respondieron cuando los necesitamos y los valientes hombres y mujeres en
uniforme que siguen protegiendo a nuestro país", señaló ayer jueves el
presidente de EEUU, Barack Obama, en un comunicado.
Nancy Aronson, una
jubilada del estado de Maryland contiguo a la capital estadounidense y que
perdió a su cuñada en los atentados está de acuerdo con ese llamamiento
presidencial. "Creo que es saludable avanzar hacia el futuro de forma
constructiva", dijo a Efe Aronson, quien hoy, como cada año desde 2001,
celebrará la vida de su cuñada Myra Aronson, quien viajaba a bordo de uno de los
aviones que se estrelló contra las Torres Gemelas en Nueva York.
"Era como
una hermana pequeña para mí, porque cuando me casé ella tenía solo 12 años",
afirma Aronson, para quien el ver las imágenes de lo ocurrido cada año en
televisión es un "doloroso recordatorio" y que preferiría una ceremonia más
íntima.
Aronson cree positivo que el 11-S se convierta en una oportunidad
para celebrar la vida y para entregarse a los demás.
Numerosas organizaciones
en el país van en esa dirección.
Entre ellas está "The Knights of Columbus",
la mayor asociación católica laica del mundo, que lanzó un anuncio televisivo la
pasada noche en el que insta a los estadounidenses al altruismo.
Al Fuentes,
un capitán de policía que estuvo enterrado bajo los escombros de la Zona Cero
durante dos horas antes de ser rescatado por varios compañeros, encarna en el
anuncio la importancia de la entrega. "Lo que recibí fue otra oportunidad",
proclama en el anuncio Fuentes, quien señala que será tan generoso con la vida
como ésta lo ha sido con él.