El jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, preside este sábado una
reunión del Comité Federal del PSOE que, a priori, es de las más delicadas desde
que lidera el partido por los reproches anunciados por algunos de sus miembros,
aunque la dirección socialista augura que habrá un cierre de filas.
En un
primer momento, este Comité Federal tenía que servir para que los socialistas
debatieran sobre sus prioridades para el nuevo curso político y fijaran sus
estrategias de partido.
Pero la salida de la política nacional de tres ex
ministros en menos de quince días -Jordi Sevilla, César Antonio Molina y Pedro
Solbes- ha intranquilizado en las filas socialistas y no faltan quienes
interpretan la renuncia del ex vicepresidente económico como una crítica velada
a cómo está gestionando el Gobierno la crisis y a los próximos presupuestos
generales del Estado. Así las cosas, es posible que Zapatero tenga que
escuchar algunas críticas a su gestión al frente del Gobierno, sobre todo por el
ámbito económico, y quejas por el aumento de las tropas españolas en
Afganistán.
Esa parece ser, al menos, la intención de la corriente Izquierda
Socialista, e incluso no se descarta que entre el medio centenar de miembros del
Comité Federal surja alguna otra voz discrepante.
Sin embargo, la dirección
del partido está convencida de que el ambiente general en el que se desarrollará
el encuentro será de unidad y cohesión, con un cierre de filas en apoyo a la
política que lleva a cabo el Gobierno y, en concreto, a la figura de su
presidente.
Izquierda Socialista quiere aprovechar la reunión del máximo
órgano de dirección del PSOE entre congresos para trasladar la imperiosa
necesidad de fomentar el debate interno como una fórmula para evitar la imagen
de improvisación que, a su entender, se está ofreciendo en ocasiones a la
sociedad.
Un debate que, en el caso del Comité Federal de mañana, el diputado
Juan Antonio Barrio de Penagos quiere centrar en la anunciada reforma fiscal y
en la presencia de las tropas españolas en Afganistán, según ha confirmado a
Efe.
Fuentes de Izquierda Socialista han ratificado a Efe su compromiso con
las políticas progresistas que impulsa Zapatero y han puesto el acento en que
sus discrepancias radican, sobre todo, en la ausencia de debate interno y en una
incorrecta explicación de las decisiones a la sociedad.
El diputado por
Granada José Antonio Pérez Tapias, que forma parte de esta corriente, lo explica
así en su blog: "Hay que hacerlo mejor al hablar de impuestos, de prestaciones a
parados, de economía sostenible, de financiación autonómica y estatutos
reformados, de inmigración, de TDT, de aborto, de libertad religiosa, de
política internacional... y, por supuesto, de qué hacemos en
Afganistán".
Durante esta semana, la dirección del partido y del grupo
parlamentario se han esforzado en aparentar normalidad y han negado reiteradas
veces que exista malestar en el PSOE.
El propio Zapatero ha terciado con unas
breves declaraciones a los periodistas, en los pasillos del Senado, para
garantizar que el PSOE "está muy bien", tras ser preguntado por el daño que
puede ocasionar en el PSOE el abandono de sus escaños por parte de varios ex
ministros.
También el "número dos" del partido, su vicesecretario general y
ministro de Fomento, José Blanco, ha salido al paso y ha rechazado que exista
desánimo, sino "al revés", antes de constatar que la única preocupación que hay
en las filas del PSOE es contribuir a la salida de la crisis económica.