La Xunta impulsa dos estudios geotécnicos con el fin de determinar los daños producidos en el tramo de la autopista A Coruña-Carballo (AG-55) tras el derrumbe de una ladera durante la noche del pasado miércoles, que obligó a cortar una de las calzadas del vial.
Según explicó el conselleiro de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras, Agustín Hernández, quien visitó los trabajos de desescombro, el Ejecutivo dirige uno de los estudios, mientras que del otro se encarga Audasa, la concesionaria de la autopista. Los resultados de estos informes se conocerán "a principios da próxima semana" y serán determinantes para fijar una fecha para la apertura del tramo afectado.
De esta manera, la Xunta pretende tener información "de máxima fiabilidade" sobre la situación en la que se encuentra la carretera y sobre las medidas necesarias para garantizar su "estabilidade".
Con respecto a las voladuras que se producen en zonas cercanas a la autopista --en las obras del AVE y en una cantera-- y que podrían haber influido en el desprendimiento, el conselleiro informó de que Autoestradas de Galicia presentó una denuncia ante la Guardia Civil "co obxectivo de coñecer as circunstancias" en las que se produjeron estos movimientos de tierra. Y es que los técnicos localizaron un agujero de grandes dimensiones en la cabecera del talud y un cúmulo de tierra vegetal que impedía que las aguas "circulasen libremente" provocando que se acumulasen en este socavón. Con el convencimiento de que este agujero "non é debido a causas naturais", el ente denunció los hechos ante la Benemérita. En este sentido, las investigaciones iniciadas a raíz de este suceso tratarán ahora de determinar si las explosiones se hicieron dentro de los límites "autorizados".
"A prioridade pasa agora por asegurar a estabilidade da ladeira para que non se volvan producir episodios similares", apuntó Hernández, tras lo que adelantó que ordenará que se realicen estudios geotécnicos en los taludes de la autopista, especialmente en los de mayor pendiente, para garantizar la seguridad del vial.
Durante su visita a la zona, el conselleiro destacó que se está trabajando "coa máxima celeridade" para devolver la normalidad a la autopista, puesto que la circulación tuvo que ser desviada por la otra calzada en un tramo de aproximadamente quilómetro y medio.
"Estase a traballar todo o rápido que permiten as condicións climatolóxicas e as horas de luz diúrna", explicó el responsable de Infraestructuras de la Xunta. Desde que el jueves arrancaron los trabajos, el Ejecutivo sostiene que ya se consiguió impermeabilizar la cabecera del talud, en la que se localizó el socavón --de unos dos metros de profundidad y cuatro de ancho-- por el que se filtraron grandes cantidades de tierra y agua, al tiempo que lograron "sanear a ladeira", retirando de las piedras que se encontraban en condiciones de inestabilidad, manteniendo la amenaza de nuevos desprendimientos.
En estos momentos se están rompiendo los enormes bloques de piedra que se derrumbaron en medio de la calzada, con el fin de facilitar su retirada del firme. Según el conselleiro, estas operaciones podrían prolongarse "por espazo de dous ou tres días, aunque la duración de esta fase dependerá de las condiciones atmosféricas. Una vez acabado este trabajo, se procederá a arreglar las zonas afectadas en una longitud de entre 200 y 300 metros.