El realizador estadounidense Woody Allen considera que la mayoría de sus
compatriotas, sobre todo aquellos que proceden de la llamada "América profunda",
son gordos y acomplejados sexualmente.
"Todo allí es expresión del miedo y la
represión sexual: la locura religiosa, el fanatismo por las armas, la
ultraderecha loca. Tienen una visión de la sexualidad marcada por dudosas leyes
morales", señala Allen en una entrevista adelantada por el semanario "Die
Zeit".
El director de "Vicky Cristina Barcelona" y "Zelig", entre otras
muchas películas, considera que el sexo es utilizado en Estados Unidos "como un
arma dramática, igual que la violencia" y que las muchas escenas de sexo en los
filmes que se producen en su país son "simplemente aburridas".
Allen hace una
excepción con Nueva York, donde asegura que hay una relación mas relajada con el
sexo y donde acaba de rodar con Larry David, Adam Brooks y Lyle Kanouse su
última comedia "Whatever Works", que llega estos días a los cines en
Europa.
Finalmente revela que sus gafas hacen que mucha gente piense que es
un intelectual, aunque asegura con cierta sorna que "no leí mi primer libro
hasta los 18 años. Y lo hice solo para impresionar a las chicas. Fui entonces un
gran deportista, pero eso ya no me lo cree nadie".