En un escenario donde la crisis golpea con fuerza, también la obra social está de vacas flacas. "Hay un fuerte recorte en las ayudas, con proyectos que ya ni se presentan y otros muchos que deben priorizarse", señala Marcelo de la Cruz, presidente de la Asociación Aspas.
Un proyecto presentado por esta entidad, que trabaja con personas que padecen discapacidad intelectual, ha sido uno de los 31 elegidos por Caixa Galicia para repartir los 550.000 euros a los que asciende el montante de la cuarta convocatoria de ayudas sociales de la entidad. De las propuestas presentadas, 13 se mueven en el terreno de la diversidad funcional, y los 18 restantes beneficiarán a colectivos especialmente afectados por la recesión. "Ningún proyecto suspende", recalca Manuel Aguilar, director de Obra Social de Caixa Galicia, quien muestra su satisfacción al colaborar "con este tejido asociativo que hace posible que las personas más vulnerables puedan acceder a centros y servicios que mejoren su calidad de vida".
Y es que solo en Aspas son 87 las personas que día a día disfrutarán con la materialización del proyecto: equipar un gimnasio para que los usuarios del centro ocupacional puedan practicar regularmente ejercicio físico en función de sus necesidades, y con la vista puesta en la futura construcción de una piscina. "¡Nos urgen!", cuenta entre risas De la Cruz al preguntarle cómo han recibido los jóvenes y no tan jóvenes de Aspas la noticia. "Cuando se enteran de que van a tener un servicio que les apetece, y tanto el gimnasio como la piscina les apetecen mucho, nos meten prisa".
La buena acogida que el proyecto ha tenido se plasma en las caras de los usuarios del centro. Mientras lucían sus trabajos de cestería y cerámica ante los responsables de las 13 entidades beneficiadas y el responsable de Caixa Galicia, este último recordó que las personas con discapacidad, sea física, psíquica o sensorial, representa el 12,9% de la población gallega. Los datos del INE complementan sus palabras: Galicia la comunidad que registra el mayor porcentaje de personas con diversidad funcional, 113 de cada mil ciudadanos.
"Venimos a estos centros de muy buena gana, para poder hablar de las caras y de las voces de los usuarios finales de nuestras ayudas. No es una relación de despacho, es una perspectiva directa que nos convence de que estamos en el buen camino", explica orgulloso Manuel Aguilar. Sin abandonar la visión empresarial, Aguilar se interesa en el taller de cestería por la importación de médula llegada de Barcelona. "Podíamos hacerla aquí", apunta entre risas. A su alrededor se sientan unos diez jóvenes, que se ponen manos a la obra en la construcción de sus cestas mientras explican al responsable de Caixa Galicia cómo trabajan. Son solo unas pocas de las 32.000 personas con discapacidad que se beneficiarán del nuevo reparto de ayudas sociales de la entidad bancaria, que dejará hasta 344.000 euros en proyectos que trabajan con estas personas.
Mientras, otros pocos esperan en el taller de cerámica para presumir también de sus diseños. "Os doy un año para desbancar a Sargadelos", los reta el director de Aspas. El centro ocupacional compostelano se enmarca en el terreno de la promoción de empleo y la cohesión social dentro del tercer sector, donde las peticiones de ayuda se multiplican. Caixa Galicia escucha sus peticiones, pero también las de entidades que trabajan pensando en el conocimiento y el futuro -proyectos de I+D+i o protección al medio ambiente-, y aquellas otras que llegan desde los colectivos que atienden a los mayores.
En este sentido, De la Cruz, director de Aspas, manifestó su agradecimiento en nombre de todas las entidades beneficiadas por la ayuda social y llamó la atención "sobre los más invisibles, las personas con discapacidad, que necesitan una especial atención y mayores recursos para la mejora de su calidad de vida".