La titular del Juzgado de lo Penal Número 1 de Lugo suspendió temporalmente, por la incomparecencia de uno de los testigos de la defensa, el juicio que comenzó ayer contra Manuel Jesús R.R, un médico forense –adscrito al Instituto de Medicina Legal de Asturias- que ejerce su profesión en las poblaciones de Castropol y Luarca –donde vive-, por los supuestos malos tratos psicológicos que le infringió a su ex pareja durante el período en el que ambos mantuvieron una relación sentimental, con períodos de convivencia, entre octubre de 2001 y abril de 2004, en la localidad lucense de Foz –donde tenía su domicilio la supuesta víctima- y en el lugar de residencia del acusado.
Según informaron fuentes judiciales, la vista oral tendrá que reanudarse antes de agotar el plazo legal máximo fijado para este tipo de aplazamientos, que es de treinta días. En cualquier caso, aunque de momento no se concretado una fecha, dado que habrá que consultarla con los abogados de la defensa y de la acusación, el juicio podría reiniciarse la próxima semana, o bien después de las fiestas navideñas.
La incomparecencia de ese testigo impidió que el juicio quedase visto para sentencia, dado que sólo falta esa prueba testifical y las conclusiones definitivas de la defensa, el fiscal y la acusación particular. De hecho, la vista oral se prolongó ayer hasta las diez de la noche y, además de la supuesta víctima, ya prestaron declaración todos los peritos encargados de evaluar el caso.
CUATRO AÑOS DE CÁRCEL
En sus conclusiones provisionales, el ministerio público solicita para el procesado una pena de cuatro años de cárcel y la prohibición de acercarse a la supuesta víctima durante un período de diez años, por los supuestos delitos de violencia psíquica habitual en el ámbito familiar y lesiones mentales. Entretanto, la acusación particular pide para él una condena de diez años de cárcel.
Su ex pareja interpuso la denuncia por “acoso y malos tratos” el 12 de marzo de 2004 y, según el abogado de la acusación particular, Adolfo Barreda, existe una orden de alejamiento que le impide acercarse a la presunta víctima desde el 15 de junio de ese mismo año. Además, se da la circunstancia de que el procesado ha sido apartado “cautelarmente” de su trabajo “en los supuestos de violencia de género”, explicó su abogada, Consuelo López, lo que ha provocado “un trastorno real” para “la Administración de Justicia en Asturias”, concretamente en la zona de Luarca.
Según el escrito de acusación, el procesado “hostigaba” a su ex pareja como consecuencia de la relación anterior con otro hombre, por el que le preguntaba “constantemente”. Con una actitud violenta y mediante reiteradas llamadas de teléfono para “controlar todos sus movimientos”, consiguió “un control absoluto sobre ella” e hizo que “se plegara totalmente a su voluntad, menoscabando gravemente la armonía de la pareja y vulnerando el deber de mutuo respeto”.
Aunque la supuesta víctima intentó romper la relación durante el verano de 2002, prosigue el fiscal, el acusado siguió “llamándola por teléfono” y consiguió reanudarla, a pesar de que llegaron a producirse “episodios más graves de hostigamiento”, dado que “la insultaba y la chantajeaba”, amenazando incluso con suicidarse. Según el ministerio público, “en ocasiones iba a verla con dos pistolas” y le decía que iba a “acabar con la anterior pareja sentimental”.
En una ocasión, “llegó a abofetearla, por tomar ansiolíticos”, según el relato de la acusación pública, e incluso se presentó en el trabajo de la joven “y trató de introducirla a la fuerza en el coche”, por lo que ella tuvo que arrojarse del vehículo en marcha. También eran frecuentes, según el fiscal, los mensajes SMS con amenazas y con insultos como “zorra, puta o asquerosa”, así como con expresiones obscenas como: “avísame para volver a consolarte como a ti te gusta”.
El fiscal mantiene, además, que cuando la joven intentó dejar la relación, el acusado siguió acosándola y llegó a efectuar hasta 385 llamadas a su teléfono en un sólo día, además de seguir el coche en el que viajaba la víctima con su propio vehículo durante al menos 30 kilómetros.
El procesado, por su parte, negó esta mañana en la vista oral los hechos que se le imputan. Reconoció que discutían “como una pareja normal”, pero aseguró que nunca “hubo insultos” entre ellos. Negó que la hubiese amenazado con quitarse la vida, porque al suicidio siempre le tuvo “mucho respeto y distancia”, y afirmó que nunca “tuvo armas”. Según el acusado, la supuesta víctima le pedía “que le diese un hijo” y, de paso, que “le solucionase una dolencia ginecológica que tenía, cuyo tratamiento más efectivo era un embarazo”.
Aunque también reconoció que su relación era “extraña”, porque las crisis “ya no iban de mes en mes, sino de días en días y de horas en horas”, culpó de esta situación al estado psicológico de la denunciante, provocado por la fragilidad de la salud de su padre, el distanciamiento con sus amigos, la mala relación con una de sus ex parejas, su incomodidad en el trabajo y “la mala respuesta” al tratamiento que estaba tomando. Según el acusado, su “relación era uno de los quince o veinte motivos que, según ella, le amargaban la vida”.
Manuel Jesús R.R también dijo que no se “considera un hombre celoso” y afirmó que “nunca” le puso la “mano encima” ni tuvo “un comportamiento ni denigrante ni ofensivo” hacia la víctima. Con respecto a los mensajes que supuestamente le enviaba, también negó ser el autor de la mayoría de ellos y dijo que su ex pareja tenía una habilidad “magistral” para manipularlos mediante el uso de un programa informático.
“Vejaciones, amenazas y coacciones”
Sin embargo, el abogado de la acusación particular mantiene que el procesado sometió a su clienta a “un situación de acoso y de persecución importante”, con “vejaciones, amenazas y coacciones, a través de llamadas telefónicas y mensajes SMS”.
Por su parte, la letrada de la defensa afirmó que la supuesta víctima es “una periodista y sabe utilizar muy bien los medios de comunicación. No es una maltratada, pero puede ser una maltratadora, porque a utilizado este señor para conseguir un trasladado” laboral “de Ribadeo a Madrid” por parte de la empresa en la que trabaja.
Se da la circunstancia de que Manuel Jesús R.R tiene pendiente otra acusación por acoso, a raíz de la cual un juzgado de Gavá (Barcelona) dictó contra él otra orden de alejamiento. También lo denunció una joven de Gijón, aunque este caso fue archivada por orden de la autoridad judicial.