El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, justificó la falta de acuerdo con el Gobierno central en la pasada Conferencia de Presidentes alegando que los intereses de Galicia habrían quedado "hipotecados" en caso de aceptar "o contrato de adhesión que nos pediu o Goberno" y subrayó que, por "responsabilidade", nunca aceptaría "uns documentos que van producir máis paro, máis débeda, máis impostos e máis crise para Galicia". Frente a sus proclamas, socialistas y nacionalistas criticaron su "traizón aos intereses de Galicia" por actuar "como representante do PP e non como presidente da Xunta".
En su comparecencia a petición propia para explicar el desarrollo de la pasada Conferencia de Presidentes -que tuvo lugar el pasado 14 de diciembre y se saldó sin acuerdo-, Feijóo acusó al Ejecutivo que preside José Luis Rodríguez Zapatero de no haber actuado "con sentido de responsabilidade de Estado" y señaló que "é moi difícil dar un cheque en branco a quen non o merece".
Así, insistió en que la Conferencia de Presidentes llevaba sin convocarse desde enero de 2007 y, pese a ello, el Gobierno la planteó como una "campaña de imaxe" en la que el documento "máis importante" -el relacionado con la situación de crisis económica y laboral- se presentase avanzada la reunión.
"Despois de 35 meses sen contar con nós, o Goberno central pretendeu que decidiramos en tres horas", afirmó Feijóo, quien aseguró que votar a favor de la propuesta estatal sin analizar en detalle la propuesta sería "improvisar". "O estilo do Goberno de Galicia non pode ser improvisar", proclamó el presidente gallego, quien incidió en que "os consenso non se impoñen, se acordan" y mostró su convicción de que "o Goberno se equivocou".
Desde la oposición, el portavoz parlamentario nacionalista, Carlos Aymerich, acusó a Feijóo de haber acudido a la reunión "como portavoz do PP e non de Galicia" y instó al presidente gallego a no actuar "como representante de Mariano Rajoy" y a dejar de hacer "unha campaña interna no PP pagada cos cartos de todos os galegos".
Ademas, puso en duda la efectividad real de la Conferencia de Presidentes por el hecho de que acaba convertida --al igual que el Senado, que ve como "un campo de batalla entre populares e socialistas"-- en un "novo escenario de confrontación bipartidista entre PP e PSOE que acaba afogando os debates reais dun Estado pluripartidista".
Por su parte, el líder del PSdeG, Manuel Vázquez coincidió con Aymerich en situar la participación de Feijóo en el encuentro más como una defensa del PP que de Galicia. "O presidente de Galicia non estivo na Conferencia de Presidentes", aseveró, acusando al titular de Ejecutivo gallego de considerar más "importante recibir a 'Chirimoya de Oro' que en arreglar os problemas de Galicia". Para Vázquez, la actitud de Feijóo fue "egocéntrica", acusándolo de optar por ser "adalid do PP contra o Goberno nacional".
En su opinión, el presidente de la Xunta cree que tiene "patente de corso para deixar que os problemas deste país se arreglen sós" y le recriminó que se dedique "a viaxar de fin de semana" en vez de enfrentar la grave situación económica que afecta a los principales sectores productivos gallegos, desde el lácteo al pesquero, energético o maderero, entre otros.
Sus críticas a los viajes de Feijóo fueron replicadas por el presidente gallego, quien reprochó a Vázquez sus desplazamientos cuando era conselleiro de Medio Ambiente --en la pasada legislatura-- a cumbres sobre el cambio climático en Bali, Nairobi o Poznan. "Nós, somos máis modestos e imos a Málaga e a Cádiz", ironizó Feijóo, quien desmintió las acusaciones de "traizón" vertidas por la oposición y señaló que la auténtica traición es "apoiar un sistema inxusto de financiamento autonómico" como habría hecho el PSOE o "reducir o 12% as transferencias ás autonomías".
Junto a estas críticas, los reproches cruzados por el recurso al endeudamiento fueron otro campo de batalla de la comparecencia de Feijóo. Mientras Manuel Vázquez mostró su "sorpresa" por lo "incrible" de que la Xunta critique el alto endeudamiento estatal cuando se han alcanzado límites históricos en los presupuestos de la Xunta para 2010, el presidente autonómico lamentó que el Gobierno central pretenda apoyo para poder aumentar su deuda en 250.000 millones de euros porque "ese diñeiro non ven a Galicia".