El Ayuntamiento de Jerez pretende aprobar un expediente de regulación de empleo (Ere) que afectaría a 550 trabajadores, acuciado por la deuda municipal y la caída de ingresos. Pero la complicada situación del consistorio andaluz no es una excepción. La mayoría de los más de 8.000 municipios españoles afrontan graves dificultades para hacer frente a las nóminas de sus trabajadores. Y Galicia tampoco se libra de esta crisis.
Según datos oficiales, la Administración local gallega —conformada por los 315 concellos y las cuatro diputaciones— cuenta en la actualidad con 30.239 trabajadores a su cargo. Así consta en el último boletín estadístico que elabora cada semestre el Ministerio de Política Territorial, correspondiente al mes de julio. Pero la cifra supone un importante descenso respecto a los datos de enero, cuando se contabilizaban 31.563 empleados. Sólo en la primera mitad del año, concellos y diputaciones de Galicia destruyeron más de 1.300 puestos de trabajo.
¿A qué se debe este tendencia? La causa principal está en la no renovación de un buen número de contratos no indefinidos vinculados a las distintas administraciones. Sólo la tercera parte de las personas que trabajan para concellos o diputaciones tiene categoría de funcionario. El resto se corresponde con personal laboral u otro tipo de personal, de los que se puede llegar a prescindir cuando las arcas públicas llegan a una situación extrema. Y eso es lo que parece que está pasando.
El frenazo a la creación de empleo público en el municipalismo gallego es significativa también por otra razón. Analizando los años anteriores, supone un cambio de tendencia respecto a lo que venía sucediendo.
Según datos del Ministerio de Política Territorial, los ayuntamientos y las cuatro diputaciones incrementaron su plantilla un 7 por ciento desde 2004. Entre ese año y 2009 se crearon más de 2.000 empleos en la comunidad. No fue un hecho aislado de Galicia. En el conjunto de España, la nómina de empleados en la administración local aumentó un 12,6 por ciento durante este periodo.
Pero también hay que tener en cuenta la evolución demográfica gallega y la media estatal. La población residente en la comunidad apenas aumentó un 1,5% desde 2004 (poco más de 43.000 nuevos habitantes), mientras que en toda España sí aumentó un 8%, lo que le da mayor justificación al incremento de trabajadores en ayuntamientos y diputaciones.
TAMBIÉN EN LA XUNTA
La reducción en la plantilla de trabajadores no funcionarios —una fórmula para rebajar gastos en plena época de crisis— no sólo se nota en ayuntamientos y diputaciones. También la Xunta se ha apuntado a esta moda, o al menos así lo indican los datos que elabora el Ministerio de Política Territorial.
De enero a julio, la Administración gallega pasó de tener 89.266 empleados a 89.006. El descenso es de apenas 260 trabajadores, pero sí refleja un cambio en la evolución de los últimos años. Y es que la Xunta tenía poco más de 77.500 empleados a su cargo en 2004. Desde entonces, la nómina de personas a sueldo de la Administración gallega —incluidos profesores o personal del Sergas— creció en casi 12.000 personas.
RECORTES EN LAS CUATRO PROVINCIAS
El descenso en la nómina de trabajadores de concellos y diputaciones afecta a las cuatro provincias gallegas. En todas ellas se están produciendo recortes, tal como indican los datos oficiales. En A Coruña se contabilizan 391 trabajadores menos, mientras que en Lugo el descenso afectó a 279 empleados.
La provincia de Pontevedra es la que más ha notado la caída en la creación de empleo público, ya que entre enero y junio se han destruido 532 puestos de trabajo. En el lado opuesto está Ourense, donde el descenso fue de 122 empleos.
La crisis no afecta a la nómina de trabajadores de la Administración central, que en Galicia aumentó su plantilla en 180 personas en la primera mitad de 2009.