No hubo sorpresas de última hora en el Pleno que se celebró esta mañana en el Ayuntamiento de Lugo. La anunciada abstención de los cuatro concejales del grupo municipal del BNG permitió que el gobierno en minoría del PSdeG-PSOE sacase adelante los presupuestos de 2010, que ascienden a 91,4 millones de euros -14 millones menos que este año-, con los votos en contra de los nueve ediles del Partido Popular.
A pesar de que fue muy crítico con la política de “despilfarro” del Gobierno local en los últimos años y de reconocer que el presupuesto presentado “no es el mejor posible”, el portavoz de los nacionalistas en la Corporación lucense, Xosé Anxo Laxe, apeló al sentido de la “responsabilidad” para anunciar la abstención de su grupo, especialmente en un momento de crisis económica y ante la llegada de un año que, al menos a priori, se presenta difícil para la economía de la administraciones locales.
El portavoz nacionalista lamentó que el Gobierno local elaborase unos presupuestos con una capacidad inversora “mínima”, aunque también reconoció durante su intervención que es “una realidad” que hay “problemas económicos” en el ayuntamiento lucense, como consecuencia de la caída de los ingresos.
Sin embargo, pese a esa visión crítica, Laxe justificó la abstención de los concejales del BNG en la desaparición de los “fuegos de artificio” que adornaban las cuentas de otros años, así como en el hecho de que el Gobierno local hubiese aceptado una parte de las reclamaciones realizadas por los nacionalistas en las reuniones previas al Pleno, como mantener el “gasto social” y establecer prioridades en las obras pendientes, para conseguir un “reequilibrio” entre las inversiones de la zona rural y el casco urbano.
Bastante diferente fue la visión ofrecida por el Partido Popular, cuyo portavoz, Jaime Castiñeira, dijo que resulta “difícil de entender” la postura del BNG después de las críticas lanzadas contra la política económica del Ayuntamiento. Por ello, con ironía, les advirtió a los nacionalistas que “en las próximas elecciones, si vienen con sidecar, a lo mejor aún les sobra una plaza”.
Castiñeira sostuvo que las partidas “no son creíbles” y agregó que sería “un acto de fe” prestar el apoyo de su grupo para la aprobación de los presupuestos. También negó que exista un incremento del gasto social y calificó como “muy preocupantes” las previsiones de ingresos, con una caída importante como consuencia de la crisis económica. De hecho, alertó de que si “los ingresos varían en más de un 2%” sobre las previsiones realizadas por el equipo económico de López Orozco, “no llegará el dinero para cubrir los gastos fijos y corrientes que están presupuestados”.
Por su parte, la concejala de Economía e Emprego, Sonia Méndez, defendió la propuesta del Gobierno local y califició los presupuestos como “sociales, inversiones, austeros, rigurosos y realistas”. Además, frente a visiones fatalistas, destacó que los ingresos ordinarios previstos son “más que suficientes” para pagar las nóminas de los funcionarios públicos y el gasto corriente y, según sus cálculos, aún quedará dinero para amortizar préstamos y financiar parte de las obras previstas.
En la misma línea, destacó que las cuentas para el 2010 no contemplan un incremento de la deuda del Ayuntamiento de Lugo. De hecho, aprovechó la ocasión para recriminarle al Partido Popular que hubiese dejado el Gobierno local, cuando perdió la Alcaldía, con un endeudamiento que equivalía al 91,46% del presupuesto anual, una cifra que ahora se ha situado en “justo en la mitad”.