Con casi media hora de retraso, decenas de miles de personas -60.000 según la organización y 30.000 según las estimaciones facilitadas desde la Policía Local de Santiago- dieron el primer paso de una manifestación convocada para hacerle saber a la Xunta su postura en contra de las bases del decreto que regulará la presencia del gallego en la enseñanza, y que reserva para esta lengua el 33% de las materias, el mismo porcentaje que para el castellano y el inglés.
Convocada por Queremos Galego, la protesta arrancó de la Alameda compostelana con destino a la Praza do Obradoiro, tras descartar que la caminata acabase en San Caetano dada la masiva respuesta que tuvo. Según informó la organización, unos 160 autobuses -"na tarde de onte xa estaban confirmados uns cen completos"- se desplazaron hasta la capital gallega provocando pequeños atascos que se solucionaron sin incidentes.
LA TENSIÓN DOMINA EL AMBIENTE
'Non queremos trapalladas', rezaba escrito en un verde llamativo el cartel de cartón que colgaba a modo de collar en el pecho de Antonio. Aragonés de nacimiento, vivió buena parte de su vida en Cataluña y lleva 15 años en Galicia. Esta mañana madrugó para acudir a la concentración, que arrancó de la Alameda poco antes del mediodía, "e defender a miña lingua". "Eu sei a importancia que ten para un lugar ter unha lingua propia e hai que coidala", dice. Al preguntarle por el peso que el catalán tiene en su comunidad autónoma en comparación con el gallego, se enfada. "Aquí falar o castelán é sinónimo de importancia, mentres falar o galego é un desprestixio. Alí iso é impensable!", señala.
El borrador del decreto que presentó el 30 de diciembre Núñez Feijóo no lo convence. "Nas escolas catalanas hai inmersión lingüística, a lingua minoritaria apóiase e o castelán os nenos apréndeno nas casas, sen deixar de ser bilingües". Para este gallego 'de arraigo', la "desvalorización" de esta lengua no pode encontrar consuelo en los brazos del Gobierno de la comunidad.
Con sus palabras está de acuerdo Montse, una maestra de Educación Primaria que llega desde Narón con algunos de sus alumnos. "Por que estou aquí? Porque estou ata os fuciños de oír a parvada de que o galego se impón! O galego non se impón! É noso!", dice elevando la voz para hacerse escuchar mientras de fondo unas 30.000 personas que consiguieron entrar en el Obradoiro coreaban los pegadizos cánticos de O Carrabouxo y agradecían entre risas que escogiera el lápiz y no un micro para ganarse el pan. Seguro que tal pensamiento pasó también por la cabeza de Serxio, un joven de 14 años que se acercó hasta Compostela "porque quero que na miña escola se fale en galego". A su lado, un bebé dormía en un carrito con una hoja de papel pegada: 'Eu falarei galego'.
''AÍNDA ME PARECE MENTIRA QUE HAXA QUEN ODIE O GALEGO''
Entre la multitud destacaba la boina negra de Rosendo, un pontevedrés de unos 60 años. Una chapa enganchada en el jersey dejaba clara su postura: 'Somos unha nación'. "Estou aquí porque podo, que hai moita xente que quería vir e tivo que quedar. E estou aquí porque sinto noxo da política lingüística deste Goberno e porque aínda me parece mentira que haxa galegos que odian a súa lingua. Non viñen pola moda de manifestarme".
Justo al lado, el histórico líder del nacionalismo gallego, Xosé Manuel Beiras, no daba hecho a repartir abrazos. "Comentábao cun compañeiro hai un intre. Dicíame 'bota contas, que desde o tardofranquismo nos '70 non paramos de manifestarnos'. Este debe ser o único país onde se goberna contra os cidadáns, é o mundo ao revés. Pero esta guerra sí que se vai gañar!". A raíz de las últimas declaraciones hechas por Núñez Feijóo, en las que apuesta por un "bilingüísmo harmónico" entre gallego y castellano mientras se implanta el inglés, Beiras dice que se pierde: "Pero en que quedamos?", se pregunta. "Para que fala de consenso? O consenso xa está logrado! Todo Dios contra eles!", sentencia tajante. Acto seguido, el silencio conquista la plaza y distintas voces van pasando por el micro para darle lectura a su trocito de manifiesto.
'Rechazamos un decreto presentadoo el día antes de Navidad para esquivar las críticas, y conseguido sin consenso'. 'Porque pretende fulminar el derecho del alumnado a una educación de calidad'. 'Porque la política educativa no puede limitarse a una opinión de la comunidad escolar, sino que nos corresponde a todos los gallegos'. 'Porque un tercio de las materias en inglés es inviable'. Desde el medio de la multitud, la potente voz de un chico explicó las razones entre las risas de los manifestantes: "Os meus profesores non saben inglés!".
UN MANIFIESTO, MUCHAS VOCES
Uno a uno, los representantes de los distintos sectores de la comunidad educativa, padres y estudiantes fueron dejando su queja. Destacó una: "Señor Feijóo, os meus pais nunca me puideron falar en galego". Salió de la boca de Craig Patterson, profesor en Cardiff y presidente de la Asociación Internacional de Estudios Gallegos. "Esta movilización é necesaria, fundamental, excelente e danos folgos", dijo parafraseando a Carlos Callón, presidente de A Mesa, que hablaba en el mismo rato en el que Patterson nos atendía. "Se eu falo galego pode calquera!", dijo entre risas elevando su voz por arriba de los redobles de tambor que llegaban desde la Plaza. El profesor arremetió contra las bases del decreto, a las que tildou de "loxística, ética e filosóficamente un erro".
Mientras, Callón le hablaba 'a las masas'. "Non sei que facedes aquí! Tantos extremistas, acomplexados, levantando muros en Galicia defendendo a vosa lingua!", dijo irónicamente para criticar los calificativos "cos que o Goberno galego se dirixiu a nós, aos que non facemos nada máis ca defender o noso dereito básico a vivir no noso idioma". Para el presidente de la Mesa, que habló en nombre de la plataforma Queremos Galego, "en San Caetano non se goberna pensando en nós, gobérnase pensando no que lle van dicir na rúa Génova de Madrid". Llamó a la desobediencia, porque dijo que desobedecer el decreto de Feijóo significa obedecer el Estatuto, la Constitución, la Lei de Normalización y la Carta Europea de Lenguas Minoritarias.
En su turno de palabra hubo tiempo para recordarle a la Xunta que la inmersión "a inmersión lingüística é un modelo educativo", que en Valencia, "onde gobernan vostedes", el 30% de las materias se imparte en catalán, o que el "brazo derecho de Feijóo se manifestó cogido de la mano de Falange", en referencia al consejero de Presidencia, Alfonso Rueda. Pero también para ironizar sobre la emisión de los Teletubbies en inglés con los subtítulos en gallego: "Se coñecen algún rapaz de tres anos que poida ler os subtítulos que o poñan na TVG".
HUELGA
Hay guerra de cifras sobre el seguimiento de la huelga del gallego. Mientras la Consellería de Educación cifra en menos del 50% el seguimiento de la jornada de protesta en la educación pública, fuentes
sindicales de CCOO y de la STEG indicaron que la huelga ha sido secundada por el 90%
del profesorado.
Según los datos provisionales facilitados a la consellería de Educación desde las jefaturas provinciales, la "mayoría" de los profesores de la enseñanza pública "no secundaron la huelga". Sostienen que el dato indica que "a maioría absoluta" de los docentes acudieron "con normalidade" a clase en una jornada de, aseguran, huelga "preventiva" convocada y secundada "por algúns sindicatos".
Por provincias, Educación señala que en Ourense el 47 por ciento del
profesorado siguió el paro; en A Coruña secundaron la huelga el 46 por ciento;
en Pontevedra un 51 por ciento fue a la huelga; y en Lugo participó el 35 por
ciento.
Desde el Ejecutivo autonómico comunicaron además que "a totalidade" de los centros educativos gallegos abrieron hoy sus puertas e impartieron la mayoría de las clases "como nun día normal". En aquellos centros en los que la huelga fue secundada, aseguran que los escolares fueron atendidos por los servicios mínimos establecidos en cada centro. El trasporte y los comedores escolares también funcionan "con total normalidade".