Los huracanes que barrerán la cuenca atlántica durante este siglo serán menos en
número cada temporada, pero más destructivos, según un estudio divulgado por
la revista Science.
Agregó que los huracanes más intensos se concentrarán en
la región occidental del Atlántico, lo que significa que la región más amenazada
incluirá a la isla de La Española, que comparten Haití y República Dominicana,
además de las Bahamas y la costa sureste de Estados Unidos.
La investigación,
realizada por científicos del Gobierno de EE.UU., se basa en pronósticos de
otros estudios y está lejos de ser la última palabra, advirtió Richard Kerr,
editor de la revista.
No obstante, James Kossin, del Centro de Datos del
Clima Nacional en la Universidad de Wisconsin, añadió que todos esos modelos
parecen coincidir en lo que se refiere al número y la intensidad.
En
comparación con otros estudios "este es mucho más creíble e importante",
añadió.
Oficialmente la temporada de huracanes comienza el 1 de junio y
finaliza el 30 de noviembre. Las tormentas nacen frente a las costas atlánticas
de África y se precipitan sobre el territorio americano con una intensidad
alimentada por la mayor temperatura de las aguas oceánicas.
En 2009, la
Administración de Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA) de EE.UU. pronosticó la
formación de entre 7 y 11 tormentas tropicales, de las cuales de tres a seis
podían derivar en huracanes, uno o dos de ellos de gran intensidad (categoría
3,4 ó 5) en la escala de intensidad Saffir-Simpson.
Los científicos de la
NOAA indicaron que la temporada de huracanes de 2009 que concluyó el 30 de
noviembre, sería ligeramente más suave debido a los efectos del fenómeno
meteorológico de "El Niño".
El pronostico se cumplió y en 2009 los huracanes
fueron relativamente menos destructivos y frecuentes que en los años
anteriores. Según el modelo de los científicos del Laboratorio de Dinámica
Geofísica de NOAA, aunque habrá una declinación en el número de huracanes estos
causarán mayores daños.
El grupo destaca que los huracanes de categoría 3 a 5
han representado el 86 por ciento de todo el daño sufrido en el territorio
estadounidense, pese a que sólo constituyeron el 24 por ciento de los que
tocaron tierra.
El informe explica que cuando una tormenta de ese tipo sube a
una categoría superior, el daño que provoca se duplica. Como resultado, el
aumento de esa intensidad significará un mayor daño potencial de alrededor de un
30 por ciento.
Por otra parte, los científicos indican que en su nuevo modelo
no hay indicaciones que fundamenten las afirmaciones de que el calentamiento
global influya en la actividad de las tormentas.
Cualquier efecto del
calentamiento causado por los gases invernadero sería insignificante entre las
variaciones naturales de la actividad de los huracanes, según los expertos. Habrá menos huracanes, pero serán más destructivos, según un
estudio