Galicia se quedó sin el "maletín" con 350.000 euros de Gran Hermano 11. Ni Saray ni su madre, Piralita, pudieron gritar "Boas Noites Ferrol" como ganadoras del concurso. Se impuso, por un porcentaje del 78%, el concursante más hippy de esta edición, el madrileño Ángel, por delante de Saray, segunda, y de su madre, tercera finalista. Profesor de "Pilates", el ganador ha sabido, casi hasta el final, mantener las formas y evitar los enfrentamientos con sus compañeros.
Pilarita y Saray no han ganado pero han batido récords en Gran Hermano. Son las primeras madre e hija que llegan a una final y en el caso de la joven es la primera concursante que alcanza la final sin haber estado nunca nominada.
Ya en el plató, el padre de la ferrolana, el ex futbolista Luis Pereira, la recibía con bote de nocilla en la mano, en alusión al apetito que su hija demostró durante el concurso. Un recibimiento mucho más cariñoso que el que tuvo con su propia mujer tras haber reconocido a Mercedes Milá que estaba muy a gusto con su mujer y su hija en el concurso.
La gallega tuvo que enfrentarse durante la entrevista a las dudas de sus compañeros sobre su relación con Gerardo, el cuarto finalista del concurso.