Personalidades de la cultura y de la política de Argentina despidieron en
una ceremonia íntima al escritor y periodista Tomás Eloy Martínez, fallecido el
domingo a los 75 años, y cuyos restos fueron incinerados atendiendo a su
voluntad.
El autor de "Santa Evita", que falleció después de una larga lucha
contra el cáncer, fue velado en un cementerio privado a las afueras de Buenos
Aires en una ceremonia en la que estuvieron presentes sus siete hijos.
A las
16.00 hora local (19.00 GMT) el cuerpo fue incinerado y sus cenizas depositadas
en una urna que los hijos del escritor se pasaron de mano en mano como última
despedida, y que a partir de hoy permanecerá en el cementerio, ubicado unos 70
kilómetros al norte de la capital argentina.
Numerosos escritores y
periodistas, que compartieron con Martínez profesión y amistad, se trasladaron
al predio durante la jornada de hoy para saludar a los familiares y velar sus
restos. "Tomás era un viejo amigo de hace cincuenta y tantos años. Como
persona era de una calidad humana tal que yo nunca pude imaginarme que con él se
haya podido tener una discusión", recordó el periodista Claudio
Escribano.
Escribano, que fue compañero de Martínez en el diario La Nación,
relató que lo vio por última vez hace diez días, cuando lo invitó a comer a su
casa porque su salud le impedía salir.
"Fue un día verdaderamente triste para
mí porque en ese almuerzo yo tuve que simular permanentemente que entendía lo
que él me decía y prácticamente no entendí una palabra. Me pareció
extraordinario que se hubiera levantado muy temprano para dictar a una
colaboradora parte de los capítulos que le faltaban para terminar la obra en la
que estaba trabajando", añadió.
Como explicó a Efe uno de los hijos de
Martínez, su padre, a pesar de la rapidez con la que avanzó su enfermedad en las
últimas semanas, estuvo trabajando hasta el final en la que probablemente será
su novela póstuma, "El Olimpo". Esta obra asocia el olimpo de los dioses
griegos con el Holocausto y el centro de detención que funcionó durante la
última dictadura argentina (1976-1983) que llevó el mismo nombre.
Durante el
velatorio sonaron tangos de Piazzola, jazz de Keith Jarret y algunos temas de
música clásica y se ofreció a los invitados vermut con patatas fritas, tal como
había pedido Martínez para su despedida.
Tomás Eloy Martínez, galardonado con
el premio Alfaguara, fue una de las plumas más destacadas de la literatura
argentina, con obras emblemáticas como "Santa Evita" (1995), la novela argentina
más traducida de la historia, y "La novela de Perón" (1985), en la que recrea la
vida del general con una mezcla de ficción y realidad.