El conselleiro de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras, Agustín Hernández, inaugurará este miércoles -17 de febrero- el último tramo de la autovía AG-64, que comunica Ferrol (A Coruña) con el municipio lucense de Vilalba, de forma que los 56,3 kilómetros que separan ambas localidades quedarán abiertos al tráfico, después de más de una década de obras, según informaron fuentes de este departamento del Gobierno autonómico a AGN.
Este último tramo, que comunica la localidad de Cabreiros –en el municipio de Xermade- con Vilalba, tiene 13,4 kilómetros de longitud y dispone de siete pasos superiores, nueve inferiores y un viaducto sobre el río Trimaz. El presupuesto de ejecución fue de 37,4 millones de euros, aunque a esa inversión hay que sumarle otros 2,4 millones de euros que gastó la Xunta de Galicia para expropiar los terrenos.
Las obras comenzaron oficialmente en octubre de 2007, dado que su inicio se demoró como consecuencia de un conflicto entre la Xunta de Galicia y el Gobierno central, que tuvo su origen en un acuerdo suscrito en el año 2003. Entonces, el ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, y el jefe del Ejecutivo gallego, Manuel Fraga, llegaron a un pacto para que el Estado asumiese el coste de ese último tramo, mientras que las arcas autonómicas amortizarían el coste del resto de la obra.
Sin embargo, la sucesora de Álvarez Cascos en el Ministerio, la socialista Magdalena Álvarez, se negó a cumplir el protocolo de colaboración, por lo que las obras estuvieron paradas hasta 2007, cuando se abrió una posible línea de financiación a través del Plan Miner, mediante un acuerdo con el Instituto para la Reestructuración de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo de las Comarcas Mineras, que depende del Ministerio de Industria. Finalmente, a través del Plan Miner, esta infraestructura recibió una inyección de capital de 8,4 millones de euros, repartidos en tres anualidades, mientras que la Xunta de Galicia financió la parte restante del presupuesto.
Esta infraestructura enlazará en Vilalba con la Autovía del Cantábrico (A-8), que baja desde Ribadeo para conectar con la Autovía del Noroeste (A-6) en Baamonde –en el municipio de Begonte-, a unos 15 kilómetros de la capital chairega.