La Xunta da por finalizados esta tarde los trabajos de inspección y auscultación del talud reparado en la autopista que enlaza A Coruña con el municipio de Carballo (AG-55), casi tres meses después de producirse un desprendimiento de piedras y rocas a la altura de Arteixo.
El estudio sobre el estado del talud se inició hace diez días, y obligó a cerrar al tráfico el carril derecho de la carretera, en dirección a la capital herculina.
Según explicó en su momento la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras, el objetivo de estos análisis técnicos fue "garantir que a malla de burlóns colocada cumpre os parámetros de estabilidade e seguridade necesarios", respetando la normativa vigente.
El desprendimiento se produjo el pasado 25 de noviembre por la noche, a la altura del kilómetro 5,5 de la AG-55, en sentido A Coruña. El material, de gran tamaño, ocupó los dos carriles de la calzada en dirección a la capital herculina y uno de los dos carriles en sentido Carballo.
A consecuencia del derrumbe resultó herido un conductor que, en esos momentos, circulaba en dirección A Coruña. Pese a que su coche fue arrastrado por las piedras durante varios metros, el hombre sólo sufrió heridas leves.
Así, en el mes de diciembre el departamento autonómico inició los trabajos de estabilización del talud, que se ejecutaron durante un mes y medio para reforzar la ladera y evitar sucesos similares en el futuro. Las obras constistieron en la instalación de una malla de bulones -tornillos de gran tamaño utilizados en obras de sujeción- en todo el talud.
Una vez finalizados los trabajos de inspección -a partir de las 18.00 horas de esta tarde- terminarán las restricciones en la circulación. De este modo, todos los carriles de la AG-55 quedarán abiertos al tráfico.