El cocinero catalán Ferrán Adriá informó en Santiago de Compostela de que el nuevo formato de su restaurante El Bulli será el de una fundación en el año 2014, de carácter "privado" y "sin ánimo de lucro". Adriá realizó estas manifestaciones esta mañana en Santiago de Compostela, en el marco del Fórum Gastronómico 2010 que se celebra en la capital de Galicia, con el fin de zanjar la polémica generada en las últimas semanas sobre el futuro de su proyecto.
La Fundación El Bulli "será la fundación de todos los amantes de la gastronomía de vanguardia: cocineros, sumilleres, profesionales de sala, gastrónomos, creativos pensadores o simplemente apasionados por nuestro sueño; un vivero de nuevas ideas y de nuevos talentos para ir juntos y de la mano más lejos todavía", según la información facilitada por la organización del Forum Gastronómico.
Anualmente la fundación otorgará entre 20 y 25 becas a cocineros y personal
de sala, quienes trabajarán conjuntamente con el equipo creativo de la propia
Fundación El Bulli. La fundación "no será una escuela" y que el procedimiento de selección de
dichos becarios "será muy exigente y riguroso".
El cocinero catalán Ferrán afirmó su intención de convertir su
restaurante en una fundación
porque asegura que quiere seleccionar a "amigos" para trabajar en el proyecto,
ya que confesó: "no me interesa el dinero".
El
cocinero afirmó que la fundación, cuyo nombre todavía no ha decidido, pretende
ser una especie de "think tank" o laboratorio de ideas que organice diversas
actividades para "pensar sobre la gastronomía, sobre todo de vanguardia" y a la
que puedan acudir anualmente jóvenes para desarrollar su creatividad.
Adriá
afirmó que su deseo es que la nueva fundación "enseñe a pensar" a los cocineros
del futuro, como hacen las universidades, pero aseguró que "no será una
escuela". "La selección será durísima", advirtió Adriá acerca de los
aspirantes a una de las 20 a 25 becas que pretende convocar anualmente, una vez
establecida la fundación, a partir de 2014.
Señaló que será una fundación
privada, aunque pueda tener acuerdos con instituciones públicas, y apuntó que el
restaurante será así "más relajado" y evitará la presión, por que "si no se nos
iría la olla", comentó.
Indicó que su restaurante, que ha sido galardonado
con numerosos premios y distinciones, continuará funcionando como tal en los
próximos tres años para luego convertirse en una especie de aula y laboratorio
de ideas, y a la vez difusora del conocimiento mediante la publicación de
libros, audiovisuales y otros artículos.
Adriá rechazó que su decisión de
instaurar una fundación tenga vínculo alguno con la actual situación económica,
pero señaló que si bien nunca se consideró "el mejor cocinero del mundo", sí
admitió haber tenido "suerte" y opinó que por ello tiene un compromiso con la
población particularmente en estos momentos en que "hay que arremangarse" ante
una situación "muy difícil".
"Los restaurantes lo están pasando muy mal y hay
gente que se va al paro", dijo el prestigioso cocinero, quien indicó que tiene
previsto participar en una iniciativa en Madrid el próximo 4 de marzo a petición
del Gobierno.
Previamente, en una presentación de los platos del restaurante
El Bulli en el Fórum Gastronómico, Adriá confesó que la transformación de ese
establecimiento en una fundación es "una de las cosas" de las que está más
orgulloso. "En quince años hemos revolucionado la cocina", dijo, y apuntó que
su deseo ahora es "ayudar a formar a la gente joven" porque "muchos de nosotros
ya tenemos las lentejas cocidas".
Preguntado acerca de la decisión de Italia
de prohibir la utilización de determinados aditivos y productos químicos, entre
ellos el nitrógeno, de la denominada "cocina molecular" que caracteriza algunos
de los platos de Adriá, el cocinero consideró que "no es un problema de
España".
Recordó que fueron cocineros franceses los que empezaron primero
utilizando el nitrógeno y dijo que ahora "hay diez mil" que recurren a esas
técnicas.
Adriá, que se quedó asombrado de la intensidad de la lluvia en
Galicia, destacó que hay cocineros gallegos como "Marcelo -Tejedor- que está al
máximo nivel mundial". Destacó que la "alta cocina" en España ha conseguido
en los últimos años un amplio reconocimiento internacional y consideró que su
iniciativa permitirá que "el espíritu de El Bulli no morirá, porque la fundación
está por encima de las personas".
El restaurante proseguirá su labor,
incluido una vez que se convierta en fundación, y el objetivo, según Adriá, "no
es ser el número uno sino estar entre los mejores" del mundo.