El actor argentino Leonardo Sbaraglia desembarca este mes de marzo en España con
"El corredor nocturno", de Gerardo Herrero, metido en la piel de un joven
ejecutivo sin escrúpulos que acaba acosado por el sistema y que debe decidir qué
le resulta más rentable: ser una buena persona o no serlo.
La película,
rodada en escenarios naturales de Buenos Aires, (salvo los interiores, grabados
en la Ciudad de la Luz, en Alicante), se estrena el viernes próximo con el
formato de un "thriller" sobre el acoso, explica Herrero a EFE, aunque responde
más, en opinión de Sbaraglia, a la necesidad de saber "qué es el diablo".
En
una entrevista con EFE, el actor afirma que mientras su personaje, Eduardo
López, es un hombre obsesionado por llegar a lo más alto, el también argentino
Miguel Ángel Solá es una especie de "Pepito Grillo", una conciencia cruda y
determinista que se presenta como Raimundo Conti, aunque tampoco es muy seguro
que esta persona exista.
"El espectador se tiene que quedar con esa
ambigüedad, porque sostiene la reflexión y la posibilidad de pensar sobre ello;
es una película que te lleva a preguntarte qué es el diablo, cuáles son las
alternativas de ser mejor persona, o de no serlo".
En ese sentido, filosofa
Sbaraglia, "la película juega con esa persona que pone afuera (Conti), que no es
otro que el sistema: la encarnación de un sistema que le va a pedir a Eduardo
que sea más rentable". "Él persigue la moral del dinero: si se tiene que
disfrazar de humanidad, se va a disfrazar, si ha de ser arte, lo será, si tiene
que ser alma caritativa, o religión, lo va a ser, pero su objetivo va a ser
siempre el capitalismo, ganar más dinero", analiza.
Pero "Eduardo también es
un bicho", afirma, "se construye un teatro fuera de su vida para poder
justificar los crímenes que comete con su cara de ángel". "El corredor
nocturno" hace la película número 26 de las que ha rodado, a caballo entre
España, México y Argentina, en esta ocasión apoyado en el genial Solá para
sujetar un complejo guión de Nicolás Saad, basado en la novela de Hugo Burel del
mismo título.
Con Solá coincidió en "La puta y la ballena", pero no ha sido
hasta "El corredor nocturno" cuando Sbaraglia ha podido comprobar "lo gran actor
y gran compañero que es: gracias a él -dice- yo me he podido instalar mejor en
mi personaje, porque Eduardo es muy ambiguo y era muy difícil entender su
expresión y cómo ir contándolo".
El reparto cuenta con Erica Rivas, en el
papel de Clara, la mujer de Eduardo, y de otra mujer espectacular en todos los
sentidos, Umbra Colombo, además de Marta Lubo en el papel de la viuda de
Iribarne. "Ojalá esta película sirviera para darles a conocer aquí. Sucede
-explica Sbaraglia- que los mercados español y argentino, que muchas veces están
juntos, muchas veces no".
Y se queja de que estupendas películas españolas en
las que él ha trabajado no hayan tenido distribución en Argentina. Sbaraglia,
al que le quedan meses para cumplir los 40, se ha presentado hoy ante la prensa
vestido totalmente de negro, camiseta, vaqueros y deportivas (de charol),
favorecido por un "despeinado" que acentúa su atractivo, por no hablar de su
sonrisa.
Vive en Madrid desde 2000 con su mujer y su hija madrileña de cuatro
años, Julia, alternado su domicilio con Buenos Aires, donde ahora interpreta en
teatro "La huella (Contrapunto)", dirigida por Agustín Alezzo, que espera poner
en escena en España "si encuentro un empresario", dice, lo que no es improbable,
dado el "tirón" que tiene este argentino en España.
"Estoy muy agradecido a
este país porque me ha dado cosas hermosas (que espero que me siga dando) y
películas como 'La ciudad sin límites', 'Intacto', 'Carmen', 'El rey de la
montaña', 'Concursantes', 'Salvador'... Para mí han sido un gran aprendizaje y
un enorme placer hacerlas, vivirlas, compartirlas con su gente".
Tiene
pendiente de estrenar también en marzo "Las viudas de los jueves", de Marcelo
Piñeyro, y acaba de terminar dos series de TV que se verán en España a través de
Fox, "Impostores" y "Epitafios".