La nueva Lei de Comercio de Galicia eliminará la obligación de usar el gallego
en los letreros de los establecimientos comerciales de la comunidad -como
recogía el proyecto aprobado por el anterior Gobierno bipartito- y "da
libertad" a sus titulares para rotular en la lengua que estimen oportuno
"conforme a la libertad de empresa y establecimiento".
Así lo anunció el presidente de la Xunta, Alberto Núñez
Feijóo, en la rueda de prensa posterior a la reunión semanal de su Gobierno, a
quien el conselleiro de Economía e Industria, Javier Guerra, que compareció con
el presidente ante los medios, presentó hoy el contenido del nuevo anteproyecto
de ley.
En su intervención, ambos mandatarios subrayaron que la libertad en el uso
del idioma "será absoluta" y aseguraron que el nuevo marco normativo sustituye
una ley que data de 1988, con lo que se "actualiza y moderniza" un sector que
evolucionó "mucho" en los últimos años. "Estoy especialmente orgulloso de este
texto", aseguró Guerra.
Feijóo le tomó la palabra, agradeció a su equipo el trabajo hecho y aseguró
que la nueva ley busca "un equilibrio" entre la protección del consumidor y el
pequeño y mediano comercio dentro de un escenario de liberalización europea.
"Queremos vertebrar y consolidar el sector, proteger el pequeño comercio y
garantizar los derechos básicos de comerciantes y consumidores", expuso.
Al hilo de esta afirmación, el máximo mandatario gallego reivindicó el papel
de la normativa en la protección de los derechos del consumidor. Así, todos los
artículos a la venta tendrán que tener el precio de su valor, incluidos los que
estén en los escaparates, y los vales de devolución de mercancías no tendrán
"fecha de caducidad".
En concreto, el texto recoge que el comerciante "explicitará por escrito" en
la zona de caja "de forma visible" para el consumidor los medios de pago
admitidos, así como la posibilidad o no de la devolución del producto. Si ésta
se admite, se procederá, a opción del comerciante, a la devolución del importe o
a otorgar un vale o documento acreditativo de la deuda por el importe
correspondiente y sin caducidad.
"Esta ley está hecha de la mano y no de espaldas a los comerciantes
gallegos", reivindicó el jefe del Ejecutivo autonómico, antes de resaltar la
"racionalización y simplificación administrativa" que acarrea la norma.