Los índices de actividad sexual, de calidad de la misma y de
interés por el sexo registran mayores diferencias entre hombres y
mujeres conforme avanza su edad, según un estudio publicado por
British Medical Journal.
La mayor diferencia entre géneros se
encuentra en la franja de entre 75 y 85 años, donde casi 4 de cada diez
(el 40 por ciento) hombres eran sexualmente activos, frente a menos de
dos mujeres por cada diez de ellas (el 17 por ciento).
La esperanza
de vida sexualmente activa para los hombres es sólo 10 años menor que el
tiempo de vida que se espera de ellos, mientras que en las mujeres ese
período termina 20 años antes de su muerte.
Sin embargo, "los hombres
pierden años de actividad sexual debido a su salud, más deficiente que
la de las mujeres", indica el estudio, llevado a cabo por científicos de
la universidad de Chicago (Estados Unidos) y dirigido por Stacy Tessler
Lindau, profesora de obstetricia y ginecología.
Lindau y su equipo
de investigadores demostraron con su trabajo la relación existente entre
la vida sexual en edades tardías y la salud general de las personas.
Para
su trabajo, los investigadores tomaron como referencia una encuesta
realizada en 1996 a 3.000 hombres y mujeres con edades comprendidas
entre los 25 y 74 años y otra en 2006 con el mismo número de hombres y
mujeres de entre 57 y 85 años.
Gracias a la información que los
participantes proporcionaron sobre la frecuencia y calidad de su
actividad sexual y los datos sobre su estado de salud, el análisis
reveló que a los hombres de 30 años les quedaban 35 más de esperanza de
vida sexual activa, frente a los 31 restantes para las mujeres.
A los
55 años, considerada por muchos un punto de inflexión en su vida
sexual, esas cifras cambiaron. A los hombres les quedaban 15 más de
esperanza de vida sexualmente activa y a las mujeres menos de 11, una
diferencia entre géneros que disminuye cuando no existen cónyuges o
parejas sexuales.
Los hombres que tienen buena o excelente salud a
los 55 años suman entre 5 y 7 años más a su esperanza de vida
sexualmente activa, mientras que las mujeres con el mismo estado de
salud ganarían sólo entre 3 y 6 años.
Según el comunicado, "la
estimación de esperanza de vida sexualmente activa (SALE, por sus siglas
en inglés) es una nueva herramienta que puede ser usada para planear
los modelos de actividad sexual en edades tardías". "El interés por
el sexo, la participación e incluso la calidad de la actividad sexual
registraron índices más altos en los hombres que en las mujeres, y esa
diferencia aumentó con la edad", dijo Tessler.