Un reducido grupo de trabajadores del arsenal ferrolano continuaron con los trabajos para liberar la estatua ecuestre de Francisco Franco de su pedestal y facilitar el traslado desde el patio a un almacén interior del recinto militar, donde permanecerá oculta al público bajo una lona, en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica.
La polémica estatua, regalo de la ciudad al Dictador en 1967, pasó varias
décadas en el centro de la plaza de España de Ferrol, puerta de la entrada a la
ciudad natal de dictador.
En julio del 2002, un Gobierno local encabezado por el BNG retiró la estatua
para iniciar las obras de remodelación de este espacio y depositó la efigie en
un lateral del patio de Poniente del Arsenal ferrolano, delante del Museo Naval
de la ciudad. Allí ha permanecido depositada a la intemperie y a la vista de curiosos los
últimos ocho años.
En enero, el Ministerio de Defensa exigió al Ayuntamiento ferrolano la
retirada de la estatua ecuestre. El 14 de enero, el alcalde de Ferrol, Vicente Irisarri, del PSdeG-PSOE,
anunció que la corporación local, propietaria de la estatua, había acordado en
Junta de Portavoces guardar la efigie un el almacén militar.
Esta mañana, la estatua continúa emplazada en el mismo lugar en el que fue
depositada en julio del 2002, pero, en las últimas semanas se ha visto cómo los
obreros tomaban medidas y soltaban al jinete y a su montura del pedestal para
facilitar el traslado, que se realizará en los próximos días.