Las nuevas normas de habitabilidad aprobadas por la Consellería de Medio
Ambiente, Territorio e Infraestructuras de la Xunta y publicadas hoy en el
Diario Oficial de Galicia flexibilizan las exigencias de tamaño mínimo de las
diferentes estancias que componen las viviendas.
Así pues, se eliminan las rigideces en la distribución de las piezas que
establecía la anterior normativa, la Norma do Hábitat, cuando no redundan en una
clara mejora de las condiciones de vida de las viviendas.
Este cambio se debe a un intento por evitar imponer unas exigencias que
excedan las necesidades reales de los futuros ocupantes de las viviendas y para
compatibilizar con las limitaciones de superficies máximas establecidas a nivel
estatal por la reglamentación de la vivienda protegida.
La nueva normativa también flexibiliza las condiciones de rehabilitación para
compatibilizar los requerimientos de habitabilidad de viviendas con los de
protección del patrimonio.
Se reducen las exigencias en los aspectos en los que la protección del
patrimonio debe prevalecer y que anteriormente requerían de "un complicado y
largo proceso de autorización que en muchas ocasiones desanimaba a los
promotores de dichas actuaciones", según reza del decreto publicado hoy en el
DOG.
La Xunta delegará en los Ayuntamientos la labor de racionalizar y simplificar
el procedimiento para la obtención de licencias, y en el caso concreto de los
conjuntos históricos o medios rurales, establecer las excepciones que consideren
oportunas.
También se reducen las exigencias normativas en actuaciones de rehabilitación
de escasa entidad. El único requisito será que las obras no afecten a las
condiciones de habitabilidad de la vivienda preexistente.
Las nuevas normas de habitabilidad eliminarán todos los aspectos que puedan
hace inviables las determinaciones establecidas en el planeamiento urbanístico
de cada municipio y también se inhibe en la reglamentación de los vuelos que no
inciden en la habitabilidad de las viviendas.