Sociedad
17-08-2006
El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) denuncia que muchos jóvenes gallegos con problemas de salud mental sólo son tratados de su enfermedad tras cometer un delito, hecho por el que acaban a disposición de un juez de menores que debe decretar las medidas terapéuticas correspondientes.
En su Memoria Anual de 2005, el alto tribunal gallego lamenta que la comisión del delito aparece como "el único mecanismo" por el que la familia puede obtener el internamiento del menor. Los Juzgados de Menores de la comunidad vienen observando en los últimos años un creciente número de casos de jóvenes con problemas de salud mental. Aunque en estos supuestos la ley prevé la adopción de medidas terapéuticas, el TSXG asegura que si el Servizo Galego de Saúde (Sergas) hubiese abordado en su momento la enfermedad del joven se evitaría acabar judicializando un caso "que nunca debió llegar a los juzgados".
La justicia gallega considera que los problemas de salud mental de estos jóvenes conflictivos suelen ponerse de manifiesto "con anterioridad al hecho delictivo", por lo que lamenta que tenga que ser la presentación de una denuncia por parte de la propia familia "la única solución" para que la Administración asuma el problema.
Por todo ello, considera necesario crear en el ámbito del Sergas unidades de salud mental infanto-juveniles que aseguren la asistencia médica en estas situaciones, "previniendo la judicialización del conflicto".
Unidades del Sergas
Sin embargo, desde la Consellería de Sanidade replican que en la actualidad ya existen ocho unidades de este tipo, ubicadas en las todas las areas sanitarias de Galicia. En concreto, las siete grandes ciudades cuentan con una unidad de salud mental infanto-juvenil, a excepción de A Coruña, que dispone de dos, una en el Complejo Hospitalario Juan Canalejo y otra gestionada por el Concello, aunque también dependiente del Sergas.
En estas unidades, en las que trabajan 11 psiquiatras y 9 psicólogos, además de los terapeutas sociales, se atienden a niños y jóvenes de hasta 16 años que presentan algún tipo de enfermedad mental. En todo caso, el nuevo Plan de Saúde Mental que ultima la Consellería incluye la intención de reforzar y mejorar estos servicios, que en el año 2004 atendieron 4.214 primeras consultas y 23.983 sucesivas. Las problemas más habituales son, por este orden, trastornos afectivos, de conducta y específicos del desarrollo (a nivel de escritura o lectura, por ejemplo), de ansiedad y de adaptación.
Las medidas terapéuticas que contempla la ley para los casos de menores con problemas mentales que hayan cometido algún delito van desde el decreto de un tratamiento ambulatorio, hasta el internamiento en un centro de menores en el que reciben el tratamiento adecuado. El internamiento en centros psiquiátricos suele ser una medida extraordinaria a estas edades.
Manuel Fernández, psicólogo infantil en la unidad de salud mental del Juan Canalejo asegura que no es habitual que el Sergas reciba casos derivados directamente desde los juzgados, ya que éstos suelen ser abordados por instituciones más específicas como los propios centros de menores, a través de los que, sin embargo, "puede llegar a nosotros algún caso puntual".
El especialista explica que lo habitual en las unidades infanto-juveniles del sistema sanitario público es que los casos lleguen derivados a través de los pediatras o médicos de cabecera, de los servicios sociales o de menores, así como a iniciativa de la propia familia.
Aunque entre los casos que atienden los psiquiatras o psicólogos del Sergas hay jóvenes que en su día tuvieron problemas con la justicia -o que incluso delinquen mientras están siendo atendidos-, Fernández subraya que las conductas más problemáticas en menores suelen darse entre los 16 y los 18 años, periodo que "ya queda fuera de nuestro ámbito asistencial".
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