Los maestros británicos podrán usar la fuerza para detener peleas en los
colegios o controlar a alumnos que se porten mal o perturben el desarrollo de
las lecciones, de acuerdo con nuevas directrices publicadas hoy por el
Gobierno.
El ministro de Escuelas, Infancia y Familias, Ed Balls, dio a
conocer este código de conducta antes de comparecer ante la asamblea de los
principales sindicatos de educadores del país, reunidos estos días en el norte
de Inglaterra.
Balls espera que la luz verde para hacer un uso razonable de
la fuerza contribuya a poner fin a una cultura en la que los profesores a menudo
se encuentran sin autoridad para hacer frente a situaciones difíciles.
Aunque
ahora ya tienen la potestad de utilizar la fuerza para contener el mal
comportamiento -que no para castigar-, muchos no se atreven a hacerlo por temor
a "represalias", reconoció el ministro laborista. La idea de que las escuelas
deben tener normativas de "no contacto" con el alumno es "un mito" que este
código aspira a erradicar, añadió.
Los profesores podrán recurrir a la fuerza
física en defensa propia, para prevenir que los alumnos se hagan daño entre
ellos o a los materiales, cuando continuamente se porten mal e interrumpan la
clase o si desobedecen constantemente. "Esta guía quiere ayudarles a no tener
miedo de usar sus competencias cuando sea necesario", afirmó el titular de
Escuelas.
En vísperas de que empiece la campaña electoral en el Reino Unido,
Balls también aseguró hoy que el Gobierno laborista seguirá invirtiendo en
educación y gastará un 2 por ciento más por alumno, frente a la perspectiva de
serios recortes si gana el Partido Conservador.