La comparecencia del Valedor do Pobo, Benigno López, para presentar su informe anual acaparará gran parte de la atención en el próximo pleno del Parlamento. No por el contenido del mismo sino por la expectación ante su actitud en el hemiciclo, después de la trifulca que protagonizó en una reciente comisión parlamentaria, que motivó una queja formal por parte de los grupos del BNG y PSdeG. De hecho, la Mesa del Parlamento acordó hoy trasladar dicha queja al Valedor para que tenga conocimiento de la misma.
Los portavoces parlamentarios de PSdeG y BNG, Xaquín Fernández Leiceaga y Carlos Aymerich respectivamente, coincidieron hoy en recordar a Benigno López su posición como alto comisionado del Parlamento y que, por lo tanto, comparece para dar cuentas. "A súa función non é ser ariete nen parapeto do Goberno senón defensor dos dereitos de todos os galegos", argumentó Aymerich, quien instó a la presidenta de la Cámara, Pilar Rojo, a usar sus "recoñecidas dotes diplomáticas" y recordar al Valedor "o que é evidente, que non somos os grupos os que debemos dar contas".
Aymerich y Leiceaga reclamaron que "debe primar o respecto" y el portavoz nacionalista instó a Benigno López a actuar "á marxe dos prexuízos persoais que teña". En este sentido, ironizó con lo "interesante" que será su comparecencia, porque "nunca defrauda".
Desde las filas socialistas, Leiceaga incidió en que el Valedor "depende do Parlamento e non é quen para contestar en termos ideolóxicos aos deputados", lamentando su falta del "adecuado respecto aos deputados" en la pasada comisión de peticiones. Asimismo, y al igual que Aymerich, expresó su confianza en que la queja presentada "teña efecto na súa conducta".
Por su parte, el portavoz del grupo popular, Manuel Ruiz Rivas eludió pronunciarse sobre la actitud de Benigno López y se limitó a señalar que la queja de la oposición no es "institucional" sino "de parte" por el hecho de que no informaron a su grupo de su presentación. "Hai que circunscribir a queixa non no ámbito do agravio á institución senón a dous grupos que se sinten agraviados", aseguró, añadiendo que "tamén este grupo pode sentirse agraviado" por el "pequeno olvido" de no haber sido informados.
Por otro lado, el orden del día del próximo pleno incluirá otras dos comparecencias: una de la conselleira de Facenda para informar sobre el cierre del ejercicio de 2009 y la evolución del de 2010; y del conselleiro de Economía e Industria, Javier Guerra, sobre la reciente orden de asignación de megavatios eólicos.
"ESCÁNDALO" EN FUNCIÓN PÚBLICA
Asimismo, el pleno guardará un espacio relevante para otro tema de actualidad: la polémica por las oposiciones de la Xunta. Así, el BNG presentará una interpelación urgente "polo escándalo nas probas selectivas de acceso á Función Pública", mientras que el PSdeG defenderá una proposición no de ley en la que pide que se mejoren los procesos actuales y que se depuren responsabilidades políticas por las últimas polémicas.
"Preguntámonos se non estaremos asistindo a unha extensión do modelo da Deputación de Ourense, porque quizáis Baltar non gañou só en Ourense", ironizó al respecto Carlos Aymerich; mientras que Leiceaga incidió en que "a sucesión e gravedade dos casos, e o recoñecemento por parte da Dirección Xeral de Función Pública de que coñecían a situación desde hai tempo levan a unha conclusión: non se pode ollar para outro lado e hai que tomar decisións".
Por otro lado, la sesión de control al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, versará sobre la crisis económica -pregunta del PSdeG- y sobre las medidas para garantizar un sistema sanitario público, de calidad y universal -pregunta del BNG-. Aymerich lamentó el deterioro en los servicios sanitarios y los pasos que se están dando hacia la privatización. "Que Feijóo aprenda das experiencias pasadas", alertó haciendo referencia al fracasado modelo de las fundaciones sanitarias. Por su parte, los socialistas también presentarán una interpelación sobre la situación sanitaria.
La crisis económica centrará buena parte del debate, con una iniciativa del PP para implantar un plan juvenil de empleo, una moción del PSdeG con baterías para combatir la crisis o las interpelaciones del BNG sobre la industria del automóvil y la pérdida de empleo en el sector forestal, con más de 3.000 empleos destruidos en los últimos doce meses entre el sector público y el privado. Además, los nacionalistas se interesarán por el conflicto en la empresa de telemarketing Sykes, que inscriben en el camino de deslocalización que supuso el "perigoso antecedente de Caramelo".
Finalmente, otros temas a tratar incluyen desde el plan de residuos urbanos hasta el impulso de las relaciones con Galicia y el norte de Portugal o la necesidad de un modelo de financiación estable para la Real Academia Galega (RAG).