La Consellería de Educación acumula un retraso en el pago de los gastos corrientes correspondientes al primer trimestre del año de los 300 comedores escolares que dependen directamente de la Xunta. Esta tardanza, reconocida por el departamento que dirige Jesús Vázquez, ha sido denunciada por el sindicato CIG y por varios centros, como el de Dices, en Rois, que hoy ya sustituyó el menú por un bocadillo ante la falta de fondos para hacer frente a los pagos a proveedores. El colegio tiene previsto cerrar el comedor el miércoles si no recibe antes una solución de la Xunta, que asegura que ya está tramitando los pagos para todos los centros, pero todavía no tiene fecha para hacerlos efectivos.
"Á Xunta non lle chega con anunciar o peche de comedores en zonas do rural" --ocho en Lugo y nueve en Ourense--, sino que "impide que funcione con normalidade este servizo público ao non facer fronte aos gastos", denunció hoy CIG-Ensino. Así las cosas, la central sindical tachó de "inxustificable" y de "irresponsabilidade absoluta" el retraso, que supone que "os centros que non teñan remanentes comezan a ter problemas cos provedores por falta de pagos".
Tal y como informaron el sindicato y la propia Xunta, el retraso en los pagos es "habitual" en el primer trimestre del año, por problemas derivados del inicio del nuevo ejercicio presupuestario. En todo caso, según el centro de Rois, la transferencia no se efectuó "nunca tan tarde". Lo habitual es que se realice entre finales de febrero y principios de marzo, aunque el año pasado no se formalizó hasta el 7 de abril. Vistos los plazos de este año, y teniendo en cuenta que ya se ha iniciado el segundo trimestre del año, el secretario nacional de CIG-Ensino, Anxo Louzao, advirtió de que "dentro dun mes estará pendiente o diñeiro polos gastos acumulados entre xaneiro e xuño".
Los centros afectados son los que gestiona de manera directa la Consellería de Educación --296 según este departamento y alrededor de 390 según la CIG--, y en algunos de ellos la situación económica es ya tan apurada que "se ven obrigados a tomar medidas como substituír a comida por un bocadillo", denunció el sindicato.
BOCADILLOS EN ROIS
Es el caso de la escuela pública de Rois, en la que sus 170 comensales comieron hoy un bocadillo. Según el responsable del servicio, Julio Rodríguez, la Xunta está informada de sus problemas y de su decisión de sustituir el menú, pero todavía no le ha dado una solución. El montante que Educación deberá ingresar en las cuentas del centro se sitúa entre los 14.000 y los 15.000 euros, atendiendo a los cálculos del colegio.
Conscientes de que "non se lles pode dar aos nenos bocadillos durante moitos días", los responsables del centro se han dado de plazo hasta el miércoles. Si entonces la Xunta no les abona gastos o no les da un plazo para hacerlo, cerrarán el comedor. "Pedimos que nos dean un prazo concreto", asegura Rodríguez, que subraya que el centro ya ha agotado su remanente y tiene pendientes facturas de marzo, por lo que necesita poder trasladar a sus provedores una fecha de pago aproximada.
CRÍTICAS SINDICALES
"A Xunta non ten inconvenientes co diñeiro no ataque á lingua, como tampouco en destinar cantidades inxentes a cambiar a imaxe das galescolas", censuró Anxo Louzao, que acusó al Gobierno de Alberto Núñez Feijóo de "desatender un servizo público como é o ensino".
Pese al cierre de 17 comedores escolares en zonas rurales y a los "recortes de persoal" que ha denunciado la CIG, la Consellería de Educación ha respondido a las críticas negando "rotundamente" que algún alumno vaya a perder su silla en el comedor de un centro gestionado por la Administración. De hecho, el departamento de Vázquez ha asegurado que, en el marco de "unha clara aposta polo benestar social", este curso se crearán más de 2.500 nuevas plazas.