La Fiscalía de Medio Ambiente ha archivado la denuncia interpuesta por la Asociación Galega de Áridos contra la empresa constructora Manmer S.L. por utilizar presuntamente un árido tóxico y contaminante que llega desde Holanda en barco y que se descarga en el puerto exterior de Ferrol.
Tras conocer los análisis realizados por el Instituto Nacional de Toxicología de Madrid y analizar la documentación aportada por la Xunta de Galicia sobre la actividad de la compañía, la autoridad judicial alega que los datos aportados "no son suficientes ni indicativos" para determinar un hecho delictivo y que el material reciclado, que procede de las capas de aglomerado de las carreteras, no supone un riesgo para el medioambiente y para la salud de las personas.
Pese a que la empresa que comercializa el árido no lo somete a ningún proceso para eliminar los posibles productos contaminantes, la analítica del instituto toxicológico indica que la presencia de compuestos cancerígenos en los hidrocarburos aromáticos que componen el material "se encuentran en una concentración inferior al 0,1 por ciento", por lo que no se puede caracterizar como peligroso.
La Fiscalía de Medio Ambiente entiende que el comportamento de la empresa "no tiene relevancia penal", indicando la posibilidad de que su actuación se deba "a la falta de conocimiento" y "a creencia de que el producto había sido tratado". Con todo, la autoridad judicial indica que los hidrocarburos aromáticos son sustancias que pueden resultar peligrosas para el medio ambiente, y que pueden sen ingeridas por la sociedad, al acumularse en aceites y grasas.
Pese a que el residuo no se puede caracterizar como peligroso, la Fiscalía reconoce que la presencia de contaminantes implica un riesgo dependiendo del uso que se haga del material. Así las cosas, advierte la importancia de controlar su utilización "de manera estricta" para que la empresa constructora no haga un uso "indiscriminado" del mismo. Además, el residuo tampoco debe almacenarse de la misma forma que cualquier árido, para "evitar que por lixiviación afecte a los cauces y se introduzca en la cadena alimentaria". La entidad judicial advierte que, si su almacenamiento no se realiza con las previsiones necesarias, la empresa "podría traspasar el límite del derecho penal". Con todo, la Fiscalía alega que el control de esta actividad corresponde al derecho administrativo y no al penal.
HECHOS
La Asociación Galega de Áridos presentó la denuncia contra Manmer S.L en diciembre de 2009 por un presunto delito contra los recursos naturales y el medio ambiente, a raíz de un informe realizado por la Universidad de Santiago. El colectivo acusaba a la constructora de comercializar un material procedente del reciclado asfáltico que supuestamente no era tratado por la empresa.
Para valorar la existencia de una actividad ilícita, la Fiscalía ordenó a la Comandancia de la Guardia Civil de A Coruña, a través del Seprona, la puesta en marcha de una investigación y la presentación de un informe sobre el estado del acopio del material y el lugar de relleno del puerto. Además, ante la "relevancia" de los hechos denunciados, el pasado mes de enero la autoridad judicial pidió a la secretaría xeral de Calidade e Evaluación Ambiental de la Xunta un informe sobre la actividad desarrollada por la empresa para detectar el posible riesgo de contaminación.
El departamento autonómico entregó en su momento una analítica de los lixiviados de las tolvas de depósito del material, en el Polígono de Vilar de Cobo en Fene (A Coruña), que revelaba cantidades de hidrocarburos en valores superiores a los detectados. También entregó un estudio de Augas de Galicia con los resultados de las muestras analizadas en una zona próxima al río Baa, con presencia de estas sustancias. El material aportado por la Xunta se completó con un informe preliminar de la emrpesa Euroconsult, que coincide con las alegaciones de la asociación denunciante.