Agentes del grupo de Delincuencia Económica y Tecnológica de la brigada de Policía Judicial de la Comisaría provincial de A Coruña detuvieron a un vecino de la ciudad acusado de un delito de estafa y blanqueo de capitales por internet. Se trata de un hombre de 50 años, parado y sin antecedentes policiales, que está acusado de ejercer como 'mulero on-line' pero que, a su vez, denunció haber sido víctima de una contratación fraudulenta a través de la red.
Dicho individuo figuraba como beneficiario de cinco transferencias fraudulentas: dos de 2.936 y 2.953 euros procedentes de Sevilla, una de 2.915 euros procedentes de Linares (Jaén) y otras dos de 2.980 y 2.995 euros de Carabanchel (Madrid), realizadas entre los meses de febrero y marzo de este año. Las víctimas del fraude habían denunciado que personas desconocidas se habían apoderado, sin consentimiento ni siquiera conocimiento, de sus claves bancarias y, valiéndose de estas claves, habían accedido a sus cuentas vía on-line.
Según informa la Jefatura Superior de Policía de Galicia, esta modalidad delictiva utiliza una sofisticada metodología ideada para realizar transferencias bancarias sin que sea necesaria la presencia física de los autores intelectuales y receptores finales del dinero, con lo que consiguen la impunidad y dejan a sus colaboradores expuestos a la acción de la Justicia.
Por lo que respecta a los hechos investigados, la participación del detenido en la comisión de la estafa estaría, en un principio, vinculada con la fase de recepción del dinero sustraído fraudulenta y, una vez descontada la comisión acordada, su reenvío a terceras personas a las direcciones facilitadas por la organización delictiva, en este caso a distintas personas, radicadas todas ellas en San Petersburgo (Rusia), que recibían las indicaciones pertinentes por medio de un contacto telefónico desde el Reino Unido.
El detenido, que carece de antecedentes y colaboró en todo momento con la investigación, fue puesto en libertad. Se da la circunstancia de que a finales del mes de marzo había presentado a su vez una denuncia contra sus presuntos empleadores por estafa y contratación fraudulenta.
Así, declaró que había sido captado a finales del pasado año a través de un portal de empleo en internet por una supuesta empresa sueca que le ofreció un contrato con todos los visos de legalidad, en la que le proponían importantes ganancias basadas en porcentajes sobre las operaciones de "intermediación financiera" en las que iba a participar. La empresa le prometía un sueldo fijo a partir de los tres meses de trabajar para ellos.
El término de 'mulero en internet' lo usa la Policía para denominar a ciertos "agentes comerciales" cuyo cometido consiste en recibir en sus cuentas corrientes transferencias electrónicas fraudulentas y remitir el dinero a terceras personas a cambio de una comisión.