El alcalde de Barcelona, Joan Clos, designado como nuevo ministro de Industria en sustitución de José Montilla, aseguró que ejercerá de alcalde "hasta el último momento" y anunció que desde su nuevo cargo seguirá trabajando por el futuro de la capital catalana. Clos señaló en una rueda de prensa que dimitirá la semana que viene en un pleno extraordinario en el que también será elegido el nuevo alcalde y, aunque todo apunta a que su sustituto será Jordi Hereu, no quiso "adelantar acontecimientos" para "respetar las formas" hasta que la Federación de Barcelona del PSC se reúna para hacer firme este nombramiento. No obstante, afirmó que Hereu es una "persona preparada para asumir responsabilidades" e impulsar los nuevos proyectos que están en marcha en la capital, a la vez que vinculó su elección como un paso adelante más en el "relevo generacional" iniciado tras la marcha del entonces concejal de Cultura, Ferran Mascarell, a la Generalitat, aunque reconoció que éste ha llegado antes de lo que él mismo preveía. El alcalde señaló que aunque hacía ya unas semanas que se le había planteado la posibilidad de poder convertirse en el nuevo ministro de Industria, no fue hasta el martes cuando se confirmó la designación. Clos asistió a la reunión de la que será una de sus últimas comisiones de gobierno del Ayuntamiento y en la que los miembros del tripartito municipal que el PSC conforma con ERC y ICV han analizado su salida del consistorio y sus posibles repercusiones en la gobierno municipal ante este "nuevo escenario", un debate que se prolongará en los próximos días. En este sentido, agradeció a sus socios el trabajo realizado en estas legislaturas que han permitido una "transformación de la ciudad", y se mostró convencido de que la coalición sabrá mantener la "misma lealtad" mantenida en los últimos años para que los próximos nueve meses se desarrollen en la "máxima normalidad posible". Clos recalcó que el gobierno tripartito, "que lleva mucho tiempo al frente del equipo municipal", es "uno de los capitales políticos de la ciudad y queremos que tenga continuidad". Agradeció las felicitaciones recibidas en las últimas horas por su nombramiento y aseguró que echará de menos "el día a día de Barcelona", aunque recalcó que en sus nuevas responsabilidades "pensaré y trabajaré para Barcelona y Cataluña y también para el conjunto de España". También dio las gracias a los ciudadanos "por su confianza, a todos los que hacen posible esta maravillosa ciudad", así como a los trabajadores municipales, "a los que conozco desde 1979". En este sentido, se mostró convencido de que Barcelona continuará su proyecto con el "dinamismo urbano" que la ha convertido -apuntó- en una "ciudad de referencia". El todavía alcalde recordó algunos de los proyectos que se han desarrollado en los cerca de nueve años en los que ha estado al frente del Ayuntamiento de la capital catalana, como la Carta Municipal, la recuperación simbólica del Tibidabo, el distrito 22@ o el impulso de políticas que han permitido que el 50% de la vivienda que se hace en Barcelona sea pública y, en general, afirmó que Barcelona ha aprobado algunas de las "asignaturas que tenía pendientes". La creación de un nuevo ente gestor del Area Metropolitana de Barcelona y su entorno es, a juicio de Clos, uno de los pocos puntos que han quedado sin desarrollar a consecuencia de los cambios en el calendario electoral y que deberán esperar a la futura legislatura. Clos también tuvo un recuerdo para los dramáticos momentos que se vivieron en el barrio del Carmel, tras el hundimiento del túnel de maniobras de la línea 5 de metro, pero señaló que desde el primer momento estuvo a pie de calle, "incluso dentro del túnel", por lo que aseguró tener la "conciencia tranquila porque no hubo víctimas mortales y las instituciones dieron una respuesta correcta". Clos, que se convirtió en alcalde en 1997, en sustitución de Pasqual Maragall, pudo revalidar el cargo en dos elecciones, en las de 1999, comicios en las que quedó a un edil de la mayoría absoluta en la corporación, y en 2003, en que el PSC perdió cinco de los 20 representantes con los que contaba, abriendo un periodo en el que el grupo socialista entraba en declive electoral, según las encuestas.