El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, apeló a la "común" responsabilidad de políticos y abogados para que "no se rompan" los hilos con los que están tejidas las relaciones en una sociedad democrática, en las que "nacen conflictos de intereses que reclaman la presencia" de ambos.
Núñez Feijóo asistió al acto de entrega por parte del Consejo General de la Abogacía Española de la Cruz al Mérito en el Servicio a la Abogacía a Xesús Palmou Lorenzo y Modesto Barcía Lago, celebrado en el Pazo de Fonseca y que contó con la asistencia, entre otros, del conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda; la presidenta del Parlamento, Pilar Rojo; y el Valedor do Pobo, Benigno López.
En su intervención, el jefe del Ejecutivo autonómico alabó el encomiable ejercicio de la abogacía de Palmou Lorenzo y Barcía Lago e insistió en que sin el concurso de esta profesión "no sería posible el Estado de Derecho y la convivencia cívica".
En referencia a la condición política de Palmou Lorenzo, que fue parlamentario del PPdeG y ex conselleiro de Justicia, y actualmente es consejero del Consello de Contas, el presidente de la Xunta dijo: "A pesar de dedicarse a la política es posible que a uno le den una medalla", lo que arrancó sonrisas a los asistentes.
Núñez Feijóo explicó además que tanto abogados como políticos practican una "profesión de lealtades" en los estrados y en los parlamentos, respectivamente, donde representan a otros y trabajan con la confianza que en ellos depositaron los ciudadanos.
Por ello, apuntó dos retos para dar respuesta a esa confianza: el de los abogados que se refleja en el ordenamiento jurídico, y el de los políticos para culminar "con éxito" el proceso de modernización de la administración de justicia "que todavía como país no hemos conseguido".
En este sentido, indicó que la Xunta trabaja en mejorar la red de infraestructuras para dotar a las ciudades gallegas de un espacio de referencia en el ámbito de la justicia, que cuenta con un compromiso presupuestario de 97 millones de euros, así como de completar la implantación de la oficina judicial para garantizar un servicio "más ágil y eficaz" a los ciudadanos.
Núñez Feijóo recordó además su época en la que opositó a letrado de la Xunta y destacó de los abogados la protección que ejercen a diario sobre los derechos de los ciudadanos, un trabajo especialmente valorado por los gallegos porque esta esquina de Europa ha sentido en diversos momentos el "mal de la desprotección".
Por su parte, Modesto Barcía Lago, antiguo decano del Colegio de Abogados de Pontevedra, el primero en recibir la medalla, subrayó que si algo ha vivido con pasión ha sido el ejercicio de la abogacía, que definió como un "arma de la milicia en pro de la convivencia" y sin la que "no es posible ningún Estado democrático".
A su juicio y aunque esta profesión se encuentra "decaída en la consideración que se le debe", está experimentando el impulso que la llevará a avanzar.
Seguidamente, Xesús Palmou Lorenzo, quien reconoció que siente que siempre ha sido abogado, expresó su "duda" de merecer esta distinción y su "certeza" de que la abogacía tiene como misión fundamental defender la justicia, por lo que dijo compartir la defensa activa de la legalidad y de una justicia independiente.
"Comparto con vosotros la convicción firme y profunda de que el Derecho democráticamente legitimado es un factor fundamental, yo diría que la garantía de convivencia, tolerancia y libertad, y que su acatamiento por todos, especialmente por parte de los responsables de los distintos poderes públicos, define el nivel de civismo y de modernidad de una sociedad", concluyó.
Al término de este acto de imposición de medallas, el Consejo General de la Abogacía Española celebró su pleno, que siempre desarrolla en Madrid, aunque en Año Santo se traslada a Compostela, y por la tarde está prevista la tradicional Peregrinación de la Toga.