Jaime Maiz Sanmartín, el guardia civil acusado de haber matado a su ex pareja sentimental, Mari Luz Posse, en el interior del cuartel de Cambados, reconoció ser el autor del disparo en la cabeza que acabó con la vida de la víctima, pero aseguró que el día del crimen “había bebido bastante”, por lo que indicó que “me acuerdo del disparo, pero no de apuntarle”.
Durante la primera sesión del juicio con jurado celebrado en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra, Jaime Maiz Sanmartín aseguró que la relación entre ambos se había roto dos meses antes del día del crimen, y aunque insistió en que tiene “numerosas lagunas” de ese día, reconoció que el día antes estuvo hablando con la víctima durante más de una hora.
“En ningún momento de noche la estuve buscando”, afirmó el guardia civil, quien declaró que coincidió con Mari Luz Posse y con la amiga que la acompañaba cuando se acercó hasta la casa de la mujer, en donde intentó hablar con ella, y posteriormente, según la Fiscalía, la siguió hasta la casa de una amiga en donde lo intentó de nuevo, aunque según su declaración, “yo nunca estuve allí, fui una vez a casa de Mari Luz y después al cuartel”.
Sin embargo, la acompañante de la víctima aseguró que Jaime Maiz estuvo “acosándola con mensajes y llamadas toda la noche“, y que incluso llamaron a la Guardia Civil para informar de la situación, pero que ante la tardanza de la patrulla optaron por acudir al cuartel que el instituto armado tiene en la localidad pontevedresa de Cambados, en donde residían todos ellos.
Ambos coincidieron en el interior del cuartel, en donde el acusado reconoció haber intentado hablar con la mujer, “pero ella no quería y su amiga gritaba que la dejara en paz", pero negó haberla empujado o agredido. A partir de ahí, empiezan las lagunas en su declaración. Jaime Maiz indicó que no recuerda haber subido al piso que ocupaba en la casa cuartel, coger su arma reglamentaria, bajar con ella y apuntar a Mari Luz.
Aseguró que fue el ruido provocado por el disparo el que le devolvió la consciencia. "Me sentí como el que va borracho y le tiran un cubo de agua fría”, comentó, momento en el que aseguró empezar a ser consciente de lo que había sucedido. Tras el suceso, la amiga aseguró que el guardia civil comentó que “antes de que ella me arruine la vida a mí, me la arruino yo mismo”, algo que negó el acusado asegurando que “pude haber comentado qué he hecho o algo sí".
Fiscalía y acusación particular solicitan para Jaime Maiz Sanmartín una pena de 20 años de prisión por asesinato, mientras que la defensa solicita su libre absolución al entender que el acusado actuó bajo los efectos del alcohol, con una alteración psíquica y por la dilación del proceso judicial, aunque matizó que si no se aprecian estos atenuantes su cliente debería ser condenado por homicidio a una pena de 5 años de cárcel.
En cuanto a las indemnizaciones solicitadas para los familiares de la víctima, las cantidades solicitadas por las partes oscilan entre los 155.000 euros que ofrece la Abogacía del Estado, 90.000 euros para la hija menor de Mari Luz Posse, 25.000 euros para cada uno de sus dos otros hijos y 7.700 euros para cada uno de sus padres; y los 750.000 euros que solicita la acusación particular, 250.000 euros para cada uno de sus tres hijos.